Malaga CF

Un punto que sabe a poco para el Málaga en El Sadar (1-1)

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Camacho celebra su gol. / Agencia LOF

  • El equipo de Marcelo Romero mejora en defensa, pero paga ante Osasuna su falta de pegada con ocasiones muy claras

Con una mejoría clara en defensa, el Málaga ha roto su dinámica de derrotas en Pamplona con un empate que sirve para poco. Si acaso, para ganar en confianza en la cobertura. Poco más. La falta de pegada, sobre todo en la primera parte -incluso con un penalti fallado-, volvió a ser un lastre para el equipo, cuya inconsistencia tras el descanso hizo soñar a Osasuna con un triunfo que en absoluto mereció. Al final el tanto para evitar la hecatombe llegó en un saque de banda...

Conviene empezar por la buena noticia: dos centrales nuevos y titulares a las primeras de cambio. El Málaga necesita por encima de todo más tranquilidad desde atrás y desde luego media un abismo entre las sensaciones que transmiten Demichelis y Luis Hernández y las que han ofrecido las distintas parejas empleadas hasta el momento. Bien es cierto que también es una garantía contar con una pareja solvente por delante -en este aspecto no es lo mismo Pablo para acompañar a Camacho que Recio o Kuzmanovic-, pero el argentino y el madrileño contagiaron de calma, incluso de pausa, al equipo. Las perspectivas parecen otras, porque además se compenetraron a la perfección. Demichelis mandó desde el primer minuto -¡y cómo se notó!- y Luis Hernández exhibió aplomo, seguridad y velocidad.

Salvo en un segundo remate del central Unai García en un córner, Osasuna no metió miedo en toda la primera parte. Vasiljevic jugó con tres centrales y dos laterales casi siempre en posición de medios, con lo que ambos, unidos a los interiores (Torres y Causic), debían contribuir a tener superioridad 'por dentro'. Pero el Málaga, con Recio con un brazo 'colgando' casi desde el primer minuto tras ser arrollado por un contrario, supo contrarrestarlo a la perfección. Pablo, otra vez como segundo punta, hizo un buen trabajo en el repliegue y Juanpi y Chory, despreocupados porque el rival sólo empleaba a un futbolista por banda (que debían ser vigilados por Rosales y Juan Carlos), pudieron maniobrar con facilidad.

Al Málaga sólo le faltó pegada en la primera parte para dejar sentenciado el partido. El trío defensivo osasunista, demasiado desguarnecido y demasiado limitado, sufrió siempre con los balones interiores o con las aperturas para entrar con facilidad 'por fuera'. Por esta última vía llegó muy pronto la primera ocasión, en un pase al hueco de Pablo que Chory desperdició al estrellar la pelota en el lateral de la red, y también así se produjo la acción del claro penalti a Santos, en otro servicio del castellonense. El uruguayo, consumado especialista, no pudo superar a Mario. Entre medias, Juanpi, más suelto que nunca -y por consiguiente mucho más participativo-, no llegó a tiempo para acomodar el cuerpo y rematar en posición de ariete un centro de Rosales. Al filo de la media hora Luis Hernández también perdonó en un remate con el pie a centro de Chory. Para entonces, el conjunto blanquiazul ya debía ganar por dos o tres goles de diferencia.

Osasuna no sólo no intimidó a Kameni. También muestra tal inseguridad que juega a un ritmo muy bajo, algo que contagió al Málaga, incapaz de meter una velocidad más. A la vuelta de los vestuarios Romero se vio obligado a prescindir de Recio y se produjo un baile de piezas con la entrada de Charles. Pablo pasó a ser el escudero de Camacho mientras que Santos pasaba a ser el medio punta. En Osasuna también se marchó renqueante Oriol Riera y Vasiljevic no varió en exceso el dibujo, aunque la entrada de Kodro aportó más dinamismo.

El partido se equilibró más, porque Osasuna se mostró más compensado al convertirse en una defensa de cuatro tras retrasar a Berenguer. El Málaga tammbién puso de su parte. Perdió un punto de consistencia en la medular y, sobre todo, mucho juego en la media punta. Más allá de su tenacidad, Santos volvió a mostrar dificultades en las triangulaciones. El equipo navarro se vino arriba y comenzó a creer en sus mínimas opciones. Encima, volvió a quedar de manifiesto que de nada vale tener a un extremo 'puro' como Keko -que había entrado por Juanpi- si no se cuenta con un ariete de garantías. Charles no sólo perdonó en el minuto 69, sino casi al final en otro servicio claro, esta vez de Juan Carlos.

La escasa contundencia del Málaga en la medular acabó por pasar factura con un gol de Causic llegando desde atrás completamente solo. Afortunadamente, tres minutos más tarde Luis Hernández exhibió otra de sus virtudes, su prodigioso saque de banda (fuerte y a distancia lejana del portero), y este cayó en la trampa. Camacho lo dejó en evidencia al superarlo con facilidad. Los últimos minutos depararon demasiadas idas y vueltas que hicieron soñar a Osasuna mientras el equipo blanquiazul quiso resolver con demasiada celeridad y muy poca calidad. Al final el empate casi supo a gloria, porque ya se sabe que casi siempre el que perdona lo paga.

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