Malaga CF

Los dos primeros pilares para el Málaga

Luis Hernández ha sorprendido en los entrenamientos por su juego aéreo.
Luis Hernández ha sorprendido en los entrenamientos por su juego aéreo. / Fernando González
  • La compenetración de Luis Hernández y Demichelis y su buen rendimiento permiten ofrecer al fin la solidez deseada

  • El siguiente paso es mejorar la contención en el centro del campo, misión casi imposible esta temporada por las bajas de Recio y Kuzmanovic

Habrá quien lógicamente emplee el argumento de que el rival, el colista Osasuna, está bajo mínimos para rebatir la afirmación. No obstante, pesan mucho más las sensaciones que el grado de solvencia mostrada. El Málaga al fin parece haber encontrado la ansiada solidez gracias a la presencia de dos nuevos centrales en el mercado invernal. Luis Hernández y Demichelis ofrecieron el viernes por la noche en El Sadar compenetración, liderazgo y un notable rendimiento que deben de suponer el punto de partida para acabar con las dudas defensivas. Eso sí, el siguiente paso es mejorar la contención en el centro del campo, una misión casi imposible esta temporada debido a las bajas de Kuzmanovic y Recio por lesión.

Apenas tres días han servido para que coincidan Demichelis y Luis Hernández en los entrenamientos, pero en el terreno de juego dio la impresión de que habían completado una pretemporada juntos. Fue muy elocuente ver cómo segundos antes del pitido inicial el argentino, con un liderazgo innato más que demostrado en su trayectoria, se dirigió a su nuevo compañero y, una vez concluido el ritual del madrileño (dio la impresión de que rezaba antes de besarse un tatuaje en uno de sus brazos), se fundió con él en un abrazo.

Demichelis es algo más que un central. Tiene una enorme personalidad dentro y fuera del campo que en alguna ocasión ha derivado en encontronazos con compañeros. No se corta al leerles la cartilla a los jóvenes (como ya ha ocurrido estos días) y aprieta como pocos. Apenas se llevaban dos minutos cuando ya hizo gestos a sus compañeros de la zaga para que salieran y achicaran espacios. Y así todo el partido. Fue muy llamativo verlo con el número 3 a la espalda, el que ha sido fijo para otro líder del vestuario durante casi una década, Weligton.

Dudas

Las dudas sobre Demichelis se concentraban en su estado de forma. Jugó muy poco en 2016, en el Espanyol no se le vio muy fino en el partido ante el Eibar y llevaba varias semanas teóricamente parado a la espera de resolver su desvinculación. Pero sólo teóricamente. El argentino no quería fallar en su nuevo destino para no defraudar a Gerardo ‘Tata’ Martino y, si surgía la posibilidad, para regresar al Málaga. Porque él sabía que no entraba en los planes de la dirección deportiva, pero también que su ofrecimiento era tan sincero que el propio presidente daría el visto bueno. Ya lo desveló en SUR hace tiempo: «Mi ilusión es retirarme en River Plate o en el Málaga». Y si para ello era necesario firmar por el salario mínimo fijado, lo haría. Su ficha en estos meses es de 75.000 euros (la mitad de lo establecido para cualquier joven en una temporada completa).

«Ha venido muy enchufado y físicamente mucho mejor de lo que se esperaba», fue la afirmación generalizada en el vestuario sobre Demichelis la semana pasada. En lo primero deberían existir pocas dudas, porque el argentino siempre fue un futbolista comprometido, pero lo segundo sí ha supuesto una sorpresa. De hecho, el argentino disputó en Pamplona el partido completo y reconoció a sus más cercanos que había acabado «muy bien» en el plano físico.

Gestos y diálogo continuo

En directo, en El Sadar, fue elocuente la constante capacidad de mando de Demichelis. Fueron continuos sus palmeos con Kameni en un intento por transmitir seguridad, corrigió a Juan Carlos en varias ocasiones y dialogó mucho con Camacho, al que incluso se le vio incrustarse en la zaga como un quinto defensa en situaciones apuradas (como ya hacía Romero en su etapa como futbolista). Pero, sobre todo, conviene detenerse en el permanente intercambio de impresiones con Luis Hernández. Si se analiza el partido se observa con claridad que este supo interpretar a la perfección cuándo debía evitar con su velocidad las posibles dificultades de su compañero con envíos a la espalda. La conversación entre ambos fue muy fluida.

Porque también es cierto que sólo fue el primer partido y que Osasuna resultó casi siempre demasiado previsible, pero el central madrileño fichado del Leicester no se queda atrás a la hora de gesticular durante el partido. Por veteranía Demichelis lo hace habitualmente, pero en su estreno se vio con claridad que a Luis Hernández le gusta también la mejor situación de todos sus compañeros hasta el punto de que también impartió consignas a su compañero en el eje de la zaga. Asimismo, exigió más tensión a los centrocampistas en un par de ocasiones en la segunda parte. Ese ha sido hasta ahora el otro gran problema: la sensación de fragilidad que transmiten los medios centro. Pero mejorar la contención se ha convertido en misión imposible debido a las lesiones de Kuzmanovic y Recio, lo que también ha perjudicado a Camacho.

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