Diario Sur
Malaga CF

El Málaga, sin juego ni pegada, regala otro partido (0-1)

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Ontiveros se escapa de dos jugadores del espanyol. / Ñito Salas

  • El equipo de Romero prosigue con su caída en picado tras perder ante un Espanyol que jugó al trantrán

Con muy poco, como hicieron Osasuna para empatar o el Celta y la Real para ganar, el Espanyol le birló los puntos al Málaga. Y ya no es consecuencia de errores defensivos, sino de una alarmante falta de juego y, sobre todo, de pegada. Sin un delantero centro de un nivel mínimo es imposible ganar partidos y así el equipo, también con falta de intensidad durante un gran tramo de la primera parte, prosigue con su caída en picado. Un punto en cinco partidos con Marcelo Romero. El dato lo dice todo.

Y eso que después de cuatro partidos sin apenas contar con él, Romero rescató a Ontiveros. Fue la única novedad reseñable, aunque, claro está, tampoco es que el Málaga, por las lesiones y la configuración de la plantlla, esté sobrado en el centro del campo y, sobre todo, en ataque. De nuevo el uruguayo dio la oportunidad a su compatriota Santos, al que le sobra voluntad y le faltan centímetros, calidad y definición. Enfrente, el Espanyol demostró desde el primer minuto que cuenta con un once tipo y que juega de memoria, si bien su empeño en hacer circular la pelota continuamente -lo más lógico con Jurado y Reyes por dentro- le dio vidilla al equipo blanquiazul.

Porque a estas alturas probablemente haya quien no quiera ver las carencias de este Málaga. Es un equipo al que le cuesta jugar en corto, incapacitado para triangular, a menos que enfrente tenga un rival deslavazado (que cada vez es menos el caso). Y, muy especialmente, en largo debido a la falta de un 'nueve' con una mínima capacidad de anticipación por alto. Pronto hubo sensaciones alarmantes. Chory ya no siguió al lateral Marc Navarro en el primer ataque españolista y luego, a los 10 minutos, Rosales arrancó y sólo lo acompañaron Santos y Juanpi. Pero también cierto atisbo de esperanza. El cuadro visitante cometía evidentes desajustes de sus centrales por su afán en adelantar la línea, pero no se aprovechó. Juanpi se topó con Diego López y dos minutos más tarde Santos tampoco superó al guardameta.

Apenas unos segundos después de esta oportunidad Piatti corroboró que es uno de los hombres de la Liga. Casi sin armar la pierna, se sacó un zurdazo estilo Messi, al palo contrario, al que Kameni respondió muy tarde con su estirada. Desde ese instante al descanso el Málaga fue un continuo despropósito. Los extremos cambiaron de banda, pero Chory Castro no desborda en el uno contra uno -esta vez Romero lo sustituyó muy pronto- y Ontiveros se perdió en detalles técnicos que no conducen a nada. El temor a que el equipo se partiera en dos provocó también que Pablo se descolgara muy poco mientras que Juanpi sigue perdido en su carrusel de fintas y quiebros, de querer buscar una jugada para lucir en el resumen televisivo. Y de intensidad, mejor no hablar.

El Espanyol se limitó al jugar al trantrán (como la Real) y le bastó en la primera parte. Por eso, cuando el Málaga puso en la reanudación una pizca más de empuje y adelantó la línea de presión -y la hizo más acompasada, que es lo verdaderamente importante- la dinámica cambió radicalmente. Fue un cuarto de hora de asedio en el que hubo más empeño que ideas, aunque Ontiveros jugó 'a la verdad', interpretando bien el juego y dejando en evidencia a Juanpi en este aspecto. El venezolano se limitó a dejar una vaselina que no sorprendió al espigado Diego López.

Hasta que Quique Flores reaccionó. Incrustó a Roca en la medular y el Málaga pudo mantener su dominio, pero sin agobios para el Espanyol. Conforme pasaban los minutos crecía la convicción de que el empate sólo podía llegar a balón parado... siempre que las torres visitantes lo permitieran. Romero siguió con un solo delantero (Charles entró por Santos), pero el brasileño ni está en su mejor forma ni, como es sabido, tiene un porcentaje fiable de acierto.

La acumulación de córners no dio rédito y desde el minuto 50 sólo hubo que consignar una chilena de Charles a la que respondió el guardameta españolista en el 85. Para entonces, dado que por fuera los centros no encontraban rematador -¿recuerdan lo que pidió hasta la saciedad el anterior entrenador?- llegó el recurso de Duda con continuos balones a la 'olla'. El cuadro visitante se defendió con contundencia para llevarse otros tres puntos que dejan al Málaga muy pendiente de lo que pasa por debajo en la tabla y también la certeza de que el invento de la autogestión con Romero al frente del equipo es un absoluto fracaso. Urge un revulsivo para frenar el riesgo de descomposición.

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