Malaga CF

Clamor malaguista contra el árbitro Bikandi

Bikandi Garrido exhibe una sonrisa polémica mientras amonesta a Demichelis ras el penalti señalado.
Bikandi Garrido exhibe una sonrisa polémica mientras amonesta a Demichelis ras el penalti señalado. / Efe
  • El Malaga pasó de un hipotético 0-2 al definitivo 1-1 tras dos graves errores del colegiado vasco que suscitaron el malestar en todos los estamentos

La sucesión de errores arbitrales contra el Málaga en las últimas jornadas tenía a la afición con la mosca detrás de la oreja, pero la nefasta actuación ayer del colegiado vasco Bikandi Garrido, que se las verá para alcanzar la permanencia en Primera tras este curso, convierte en un clamor las quejas. Todos los estamentos (jugadores, técnicos, dirigentes y aficionados) se manifestaron indignados tras el choque, ya no sólo por el fondo (dos errores consecutivos muy perjudiciales para el equipo   de La Rosaleda), sino por las formas, con una actitud prepotente del trencilla a la hora de dirigirse a los jugadores tras las acciones de la polémica.

En sólo seis minutos se pasó del que pudo ser un 0-2 al 1-1, a la postre definitivo. Bikandi Garrido privó al Málaga de un penalti a favor, de Trigueros a Charles, en un córner (minuto 55). El agarrón fue clamoroso, ostensible, y las protestas del atacante fueron inmediatas, al verse asistido por la razón. Pero el árbitro, bien situado, no apreció bien la jugada y castigó a los malaguistas con sendas tarjetas para el punta y para Camacho.

El Villarreal se fue de rositas, con el agravante de que en el minuto 61 sí que se señaló penalti en una falta inexistente a Sansone. El italiano recibió de espaldas en el área e hizo un primer control impreciso. Rosales porfió por el balón sin tocar al italiano, que se dejó caer para inducir al error. Bikandi picó de inmediato, y Demichelis, cerca de la jugada, protestó en vano y se llevó otra amarilla teóricamente inmerecida. Bruno, un especialista, no perdonó en la ejecución de la pena máxima. Poco importó ya después que el colegiado mostrara la roja directa a Soriano, en su cuarta acción antideportiva en el partido, esta vez con dos patadas alevosas por detrás a Camacho (minuto 71).

En el Málaga la campaña no estaba siendo del todo adversa, pero los arbitrajes perjudiciales se han sucedido desde la llegada de Marcelo Romero al banquillo. Primero, en el duelo contra la Real Sociedad, porque el córner que dio origen al 0-2 final no se debió haber señalado (incluso se reclamó fuera de juego de Juanmi en el tanto, pero las imágenes no pudieron confirmar este extremo); después, en el segundo tanto del Real Madrid en el Bernabéu, en un fuera de juego de Sergio Ramos tras el saque de falta de Kroos; incluso en Pamplona el gol de Causic estuvo al borde del reglamento y pudo ser invalidado por fuera de juego previo, en una acción milimétrica. Aunque la situación clasificatoria no es agobiante, el equipo lleva nueve jornadas sin ganar y la necesidad acucia.

Así las cosas, los errores de Bikandi Garrido exacerbaron los ánimos en el malaguismo. Charles fue claro al acabar el partido: «Es normal mi enfado. Creo que no nos pitan un penalti clarísimo y a la siguiente jugada pita otro que no es… Si uno habla, no puede hablar. Si no habla…».

Le secundó el entrenador, Marcelo Romero, aun a riesgo de recibir una sanción. «Creo que ya venimos de varios partidos así. Nos estamos jugando todos mucho.Del Málaga dependen muchas familias y no venimos a los campos a pasear, sino a jugar y a competir. El mismo respeto que hay que tenerles a los ‘grandes’ hay que tenerlo también para los equipos que venimos de abajo. El de hoy no era una partido como para que se nos hubiera ido de las manos, y más de este modo. Llevamos ya con este tres partidos en que hemos estado condicionados, bien por goles o por penaltis que no han sido. La suma de puntos así se hace más complicada cuando se te pone todo cuesta arriba», declaró indignado.

Comunicado de las peñas

La Federación de Peñas Malaguistas emitió también un comunicado tras el choque, centrado en las sonrisas y el gesto desafiante de Bikandi en sus decisiones. «Hay actitudes que no podemos pasar por alto, y una de ellas es el arbitraje del señor Bikandi Garrido (…) Un colegiado debe guardar unas mínimas normas de respeto, como juez que se le presupone ser, en el cometido de su función, y la actitud mostrada dista mucho de ese mínimo respeto exigido, riéndose (literalmente) de los jugadores del Málaga, mientras mostraba tarjetas injustas a los mismos (…) Sólo queremos, tras esta exposición, que se nos trate con el mismo respeto que al resto de clubes de la supuestamente mejor liga del mundo», se apuntaba en la nota.

¿Y el Málaga en tanto institución? ¿Qué interlocutor canalizará el descontento del club o podría protagonizar una protesta oficial? De momento, el vicepresidente, Nasser Al-Thani (hijo del propietario), fue enigmático ayer desde su cuenta personal de Twitter: «Todos sabemos lo que está pasando y os prometemos que por nuestra parte trabajaremos duro para solucionarlo».

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