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¿Irá Bikandi Garrido a la ‘nevera’?

Bikandi Garrido, el árbitro que falló gravemente el domingo.
Bikandi Garrido, el árbitro que falló gravemente el domingo. / EFE
  • Sus errores graves en Villarreal no fueron técnicos, sino de interpretación, pero su sonrisa al mostrar la tarjeta amarilla sí pueden dejarlo tres semanas sin pitar

La coincidencia fue absoluta el domingo y también ayer: nadie se explica cómo Bikandi Garrido cometió dos errores tan graves en contra del Málaga en su encuentro en Villarreal. En el mundillo arbitral se da por seguro que el colegiado vasco no irá a la ‘nevera’ –es decir, no será castigado durante tres semanas sin pitar–, pero su sonrisa en algunas fases del partido sí pueden influir. Desde luego, parece garantizado que los fallos desembocarán en su descenso a Segunda. Igual que sucedió hace siete años con la desastrosa actuación de Rubinos Pérez, que incluso era internacional, en otra cita del conjunto blanquiazul, en este caso en Mestalla.

La actuación de Bikandi en el estadio de La Cerámica es la gota que ha colmado el vaso para el Comité Técnico de Árbitros (CTA). Y no sólo por sus errores, sino por la sonrisa exhibida mientras mostraba algunas amonestaciones a jugadores malaguistas tras el flagrante error cometido. Más que una actitud socarrona o irónica, se piensa que el colegiado obró así en un intento de mostrar seguridad. Porque el encuentro en Villarreal fue el punto final a una semana no muy positiva para él. Días antes se había celebrado en Madrid el cónclave de todos los árbitros y asistentes de Primera y Segunda (las jornadas físicas y técnicas) y la evaluación que recibió de los responsables del CTA no fue precisamente positiva. En el mundillo arbitral se daba por seguro su descenso antes de sus monumentales pifias del domingo.

Tras su pésima actuación, la pregunta es obvia: ¿irá a la ‘nevera’ el árbitro vasco? No suele ser habitual que un colegiado sea castigado sin arbitrar por un error de interpretación –esto es, equivocarse en un penalti o al dar o anular erróneamente un gol por fuera de juego–, sino por uno técnico. Se considera así un fallo grave en la aplicación de una norma o en su colocación, o por mostrar una actitud impropia.

Sólo dos precedentes

Esta temporada sólo se han producido dos situaciones de este tipo. A finales de enero el cántabro Arias López, de Segunda División, fue retirado del Sevilla Atlético-Tenerife después de haber dejado sin señalar una durísima entrada del guardameta Casto (Almería) a Querol (Reus). Con anterioridad, uno de los mejores asistentes de LaLiga, Cebrián Devís, fue castigado a raíz de unas imágenes en las que se le veía bromeando con los jugadores del Barcelona antes de que comenzara el ‘clásico’ frente al Madrid. Se da la circunstancia de que este auxiliar no suele ir con el árbitro elegido para ese partido, Clos Gómez, sino el catalán Aguilar Rodríguez (que obviamente no podía ser designado). En el colectivo se argumenta que la decisión del CTA de sancionar al ‘linier’ fue un toque de atención al colegiado al que suele acompañar, Mateu Lahoz, cuya excesiva confianza con los jugadores se considera poco apropiada.

Las dos acciones graves imputables a Bikandi en su actuación en Villarreal se corresponden con errores de interpretación, no técnicos, y además su colocación, a tenor de las imágenes de televisión, era la adecuada. No obstante, la sonrisa al mostrar las amonestaciones a los jugadores del Málaga –escenas que tuvieron una enorme repercusión en las redes sociales durante la tarde del domingo– sí puede considerarse una actitud a todas luces inapropiada. El CTA también suele valorar mucho el momento de la temporada en el que se producen estas situaciones porque, si el campeonato está avanzado, supone señalar a un árbitro y dejarlo hundido anímicamente para afrontar la recta final.

Eso sí, independientemente de que Bikandi Garrido sea castigado durante tres semanas sin arbitrar, su descenso está más que cantado. No es una situación nueva para un colegiado que pita un encuentro del Málaga. Hace siete años, en el primer partido de la segunda vuelta, Rubinos Pérez tuvo una actuación calamitosa en Mestalla. Su arbitraje, muy casero, desembocó en diferentes decisiones, como las expulsiones de Demichelis y Hélder Rosario. Su actitud llegó a tal punto que un entrenador que suele ser ejemplo de comprensión hacia los árbitros, Manuel Pellegrini, estalló y también vio la roja. El CTA no intervino entonces, pero al término de la temporada lo obligó a retirarse. Lo incluyó entre los descendidos pese a ser internacional y, debido a la edad, ya no pudo pasar a Segunda División y tuvo que retirarse.

En la temporada pasada

Hoy por hoy, Bikandi es el máximo candidato al descenso. Ya lo era antes del Villarreal-Málaga. De hecho, la temporada pasada tuvo dos actuaciones con errores muy graves. Paradójicamente, la segunda fue en La Rosaleda y benefició al equipo blanquiazul. En el minuto 76 del Málaga-Levante anuló un gol por fuera de juego de Morales que estaba claramente en posición legal con 1-1 en el marcador, lo que consumó el descenso del cuadro granota. El encuentro acabó 3-1 gracias a los goles de Cop y Chory Castro.

Aquella actuación, en la recta final del campeonato, no provocó el descenso a Segunda de Bikandi porque las plazas ya estaban asignadas al navarro Prieto Iglesias –de largo, el árbitro más flojo– y al jiennense Pérez Montero. Pero esta vez no se va a salvar tras su actuación en Villarreal y sus sonrisas cuando mostraba la tarjeta amarilla, el colofón a tres temporadas en las que no ha dado el nivel esperado.

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