Diario Sur

Malaga CF

Un Málaga sacrificado, con fortuna y guiado por Keko (2-1)

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/ Salvador Salas

  • Remonta ante Las Palmas con clara mejoría en el juego durante la primera parte y un trabajo incansable para asegurar la victoria

A veces, para cambiar una dinámica, no basta con el trabajo. Se requiere también certificar una mejoría y contar con dosis de fortuna. Estos tres factores confluyeron anoche en La Rosaleda para que el Málaga obtuviera al fin el ansiado triunfo. Tuvo que recurrir al trabajo de principio a fin, ofreció una clara progresión en su juego (guiado por Keko)y hasta le sonrió la suerte en un par de acciones.

Parece que el mal fario se ha alejado de La Rosaleda, también en forma de lesiones, así que por primera vez hubo opción de repetir once. Romero no lo hizo, porque prefirió situar a Juan Carlos en el lateral izquierdo en vez de Torres en una variante ofensiva. Fue una decisión arriesgada, porque enfrente estaba el intermitente pero escurridizo Halilovic, pero encerraba un mensaje claro al equipo. De hecho, la salida del balón por los costados fue uno de los argumentos más importantes en el juego.

El choque estuvo condicionado de salida por las quejas de la afición tras los últimos arbitrajes, especialmente después del ‘juego de manos’ de Bikandi en Villarreal. Y el Málaga casi se salió del partido porque la crispación fue a más durante el primer cuarto de hora, y casi todos los jugadores blanquiazules se dedicaron a buscar el contacto, protestar y tratar de sacar de quicio al colegiado en vez de jugar. La única excepción fue Keko, que está ansioso por recuperar los meses perdidos debido a la lesión y que pide siempre el balón, tira siempre el desmarque (sea de apoyo o de ruptura) y encara siempre. Él sostuvo al equipo en los momentos de zozobra, incrementados otra vez por un error de Kameni, que hizo la estatua en un libre directo lanzado desde muy lejos por Lemos.

Preocupante descontrol

Durante unos minutos el Málaga se sumió en un preocupante descontrol, contagiado por las quejas a todas las decisiones del internacional Sánchez Martínez. El gol canario había llegado precisamente mientras la megafonía recordaba el típico alegato de LaLiga contra los insultos cuando en realidad el murciano se había quejado, a instancias del delegado arbitral, de que se estaban repitiendo las jugadas en el videomarcador. Encima, el colegiado no apreció penalti más tarde en una caída de Charles...

Pero al Málaga –y también la afición– se olvidó del árbitro. El fútbol se impuso a las protestas, básicamente porque Keko arrancó dos veces por la banda y se convirtió en el faro del equipo. El empuje blanquiazul y una cierta convicción acabaron con el toque de Las Palmas, conjunto de fútbol plástico y escasa eficacia. Igual que Kameni en la falta de Lemos, Javi Varas contribuyó a que se nivelara la contienda. El mal cálculo del guardameta facilitó que el globo de Pablo terminara de un plumazo con las dudas. El rival, instalado en una cierta comodidad, comenzó a hacer aguas y fue, cómo no, Keko quien irrumpió con velocidad y también tiempo suficiente para calibrar el momento justo en el que regalarle el gol a Charles.

Tras la enésima remontada, el Málaga se mostró muy inteligente y se cerró con un caparazón para evitar riesgos ante un equipo que parecía de balonmano, sin delantero centro y encima con Jesé y Halilovic pidiendo la pelota al pie. Llegó el descanso y en la reanudación se produjo la típica acción afortunada que siempre suele contribuir a dar la vuelta a la tortilla, a cambiar la dinámica. Fue en el minuto 50, en un tiro de Boateng que golpeó en Camacho y, después de unos interminables instantes de incertidumbre, se estrelló en el palo derecho con Kameni totalmente batido.

Pablo pudo sentenciar cuatro minutos más tarde, tras una de las frivolidades típicas del central Lemos, pero estrelló el balón en el portero. Más tarde, Demichelis hizo lo propio en una falta lateral, pero en el palo. Definitivamente tocaba sufrir. Encima, José Rodríguez estuvo ingenuo y vio la segunda amarilla por una falta absurda en el centro del campo. Poco después Camacho, que de un tiempo a esta parte gesticula tanto como Recio, se ganó una tarjeta tonta por protestar que lo dejará sin jugar en Eibar.

A guardar la viña

Con inferioridad numérica, el plan se desmoronó (Jony estaba preparado para salir) y hubo que recomponer el equipo. Romero recurrió a Llorente como medio centro y renunció a la figura del segundo punta al escorar a la derecha a Pablo. La respuesta de Setién fue introducir a otro medio punta, Tana, y apostarlo todo con dos laterales en posición de extremo y los dos medios centro pendientes de cualquier salida del Málaga. Esta no se produjo, primero porque había que guardar la viña y segundo porque el técnico optó por Santos, que muy pronto se metió demasiado atrás.

Tocaba sufrir hasta el final, pero todo es más fácil con dos centrales de nivel. Demichelis y Luis Hernández estuvieron sublimes en el orden defensivo, al quite cuando se requería y, sobre todo, al tirar el fuera de juego. El Málaga maniató a la perfección a Las Palmas y además el cuadro canario movió la pelota de un lado a otro. Sin ideas, es cierto, pero también sin huecos. De poco le valió acabar con un 68 % de posesión. Definitivamente la fortuna estaba con el equipo blanquiazul y en los últimos minutos se equilibró el duelo numéricamente por la lesión de Javi Castellano. En Eibar ya será otra cantar, pero por unas horas toca celebrarlo.