Malaga CF

A BOCAJARRO

UN NUEVO ORDEN

La teoría del buen entrenador es un tratado hecho jirones en el fútbol actual. ¿Lo es el malencarado Luis Enrique, responsable de que el Barcelona sea cada temporada más infiel a su estilo y con menos posesión? ¿Lo es pese a un triplete? ¿Lo es Zidane, el técnico que mejor sonríe? ¿Ha aportado algo novedoso tácticamente al fútbol del Real Madrid? De uno y de otro, sobre todo del segundo, se valora la buena gestión del grupo y soportar la presión inherente al cargo. Cada vez tiene que ver más con eso el papel del 'alineador' y menos con la pizarra.

Se suponía que también era un buen entrenador Claudio Ranieri, que llegó ya entrado en años al Leicester City, rebotado de su fracaso en la selección griega, y que hizo historia en el fútbol moderno, donde la economía cada vez deja menos margen a la sorpresa. Aquel grupo ganador ha sido el mismo amotinado para servir en bandeja su cabeza un año después. Su ejemplo viene al caso perfectamente para referirse a este Málaga. La llegada del 'Gato' Romero generó desconfianza. Se apeló a su inexperiencia y a su papel residual durante dos años y medio en el cuerpo técnico. Seguramente no puede competir con Juande Ramos en palmarés y trayectoria, pero no hace falta ser un especialista para discernir que el vestuario está más conjurado. No es sólo el discurso extramuros. El compromiso es otro y la intensidad. Todos reman juntos (y quedan para comer). Es otro Málaga. ¿Entonces es mejor entrenador o ha sabido ganarse mejor al grupo? ¿Les recuerdo el caso del Valencia y los puntos sumados por elexdelegado Voro y sus predecesores? Es un nuevo orden. El fútbol, cada vez más de los jugadores.

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