Malaga CF

Un problema de elaboración en el Málaga

Charles, emocionado tras su gol al Villarreal, a centro de Rosales.
Charles, emocionado tras su gol al Villarreal, a centro de Rosales. / AGENCIA LOF
  • El Málaga sólo ha marcado cuatro goles de fabricación propia y con el balón en juego en las diez últimas jornadas

Aunque con sus 32 goles el Málaga permanece como tercer máximo realizador entre los conjuntos de la mitad baja de la tabla clasificatoria (lo superan sólo Las Palmas y el Valencia, con 35), en realidad vive aún de las rentas de una etapa anterior de acierto inusitado, de eficacia en el remate que ya no se da en la fase actual, con Marcelo Romero y una mentalidad más esforzada sin balón.

Del Málaga de Juande Ramos con partidos como el 4-3 al Deportivo, con sólo cuatro remates entre los tres palos, se ha pasado a un equipo que parece defender más en bloque, pero al que le falta elaboración de su juego en ataque y creatividad. Basta repasar cómo desde la llegada del uruguayo al banquillo sólo se han conseguido siete goles (en nueve jornadas) y que apenas cuatro de ellos llegaron fruto de una fabricación propia con el balón en juego. Fueron los casos de las dos dianas ante Las Palmas (2-1), obra de Pablo y Charles, el tanto del atacante en Villarreal (1-1) y el de Juanpi en el Bernabéu (2-1).

Para los demás, el Málaga ha tenido que recurrir a acciones a balón parado o errores clamorosos del rival, concesiones claras. En el primer capítulo cabe incluir el de Sandro, de falta directa en la goleada sufrida en el Sánchez Pizjuán (4-1) o el de Camacho con la testa en ElSadar, precedido por un saque de banda larguísimo de Luis Hernández (1-1). En el segundo bloque se encuentran el tanto en propia meta de Wass en Balaídos (3-1), al despejar mal un envío en una falta lateral, o el de Pablo el martes al Betis, después de interceptar un mal pase de Tosca a Adán y definir ante la salida de éste.

Lo normal en estas últimas jornadas es que al Málaga le está costando generar un alto número de ocasiones de peligro y se ve obligado a tener una alta cuota de eficacia en ellas para salir airoso. Ni siquiera ante el Espanyol (0-1), cuando bombardeó la portería de Diego López, el asedio fruto de un juego con alta elaboración, sino más propio de la profusión de centros al área o el elevado número de acciones a balón parado (hubo la friolera de diecisiete saques de esquina) de que dispuso.

Aunque en las últimas jornadas se ha consolidado la pareja Camacho-José Rodríguez en el eje del centro del campo, no ha conseguido dar más fluidez a la circulación del balón. El equipo tarda demasiado en entrar en el ritmo de los partidos y sólo los arreones finales, a la desesperada, logran acrecentar la sensación de peligro en la meta final. Sin embargo, el Málaga se muestra poco paciente en la circulación del balón y escasamente creativo. La ausencia por lesión de Juanpi tiene que ver con ello, aunque el venezolano lleva meses lejos de su mejor versión

Las excepciones más claras a la escasa elaboración del juego en ataque fueron el bonito gol ante el Villarreal, cuando una triangulación en la esquina derecha del ataque permite a Rosales centrar a placer hacia Charles, o la combinación previa al otro gol de este, también con su origen en la banda derecha: Rosales buscó a Keko, y éste rompió en profundidad para ceder el pase atrás al delantero, que definió a placer ante Las Palmas.

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