Diario Sur
Malaga CF

Los deberes de Míchel

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Míchel, esta mañana durante el entrenamiento. / Fernando González

  • El nuevo entrenador está obligado a ‘resetear’ al equipo por el bloqueo colectivo ante dos partidos decisivos

Míchel tiene tarea, mucha tarea. Y también deberes. No es sólo cuestión de juego y resultados, sino de ejercer como entrenador en toda la extensión de la palabra. Al margen de cuestiones tácticas por la lectura de los partidos, deberá acabar con la ansiedad en el grupo, tendrá que mostrar dotes de mando y se verá obligado a tomar decisiones, algo que se ha echado en falta los dos últimos meses y medio. 

Empezar de cero

Míchel y su equipo cuentan con una ventaja: el Málaga no está en zona de descenso o con una necesidad acuciante. Sí se encuentra en una dinámica muy peligrosa, pero no dramática. Dispone de siete puntos de margen sobre el descenso y sólo caerá al abismo si no reacciona. Mientras Romero llegó al cargo y pagó desde el principio su condición de interino, lo que lo llevó a verse demasiado atado por el papel de según qué jugadores, el madrileño sólo cuenta con referencias desde fuera. En ese aspecto deberá abstraerse de lo que haya visto por televisión durante la temporada para tomar decisiones cuando vea lo que hay sobre el terreno, en el trabajo diario y, sobre todo, a la hora de competir.

El efecto anímico

El nuevo entrenador está obligado a ‘resetear’ al equipo. Por mucho que los jugadores no lo digan, con la boca pequeña y en privado asumen que el Málaga está bloqueado, en una encrucijada. La racha de resultados negativos pesa bastante y coarta a la hora de ir en busca del triunfo. Ocurrió en el tramo final en Villarreal, cuando fue expulsado el local Soriano, o en Bilbao, cuando el Athletic se quedó en la segunda parte sin ideas ni circulación de la pelota. Los dos próximos partidos, en casa contra el Alavés y la visita al Leganés, son fundamentales. Si los resultados son positivos, la perspectiva cambiará; si son negativos, la moral estará por los suelos. Míchel cuenta con una ventaja: sabe manejar el grupo en esta faceta. Le sobra experiencia en situaciones comprometidas y es un tipo que, por su forma de ser, siempre cae de pie en el vestuario. Eso sí, como él dijo en su etapa en el Olympique de Marsella, «la confianza no es algo que deba dar el entrenador, sino que debe residir en cada jugador; eso se llama calidad». 

Personalidad

Romero fue engullido desde el primer día por el vestuario y se dejó guiar en exceso por los capitanes. Aunque estos puedan tener un papel importante (cabe recordar que el de más peso, Weligton, ya no juega), a Míchel le toca distanciarse de todo (y de todos) y marcar el terreno, mostrar su personalidad para tomar decisiones sin que medien ataduras o vínculos con personas más o menos cercanas. Debe ser desde el primer día contundente y atajar un problema grave en el vestuario: demasiados jugadores viven pendientes de su situación personal y eso influye en su rendimiento.

No es oro...

Seguramente Míchel siguió en directo el encuentro del Málaga hace dos fines de semanas en Eibar. Y no sólo porque en el cuadro armero juega su hijo (que además esa noche logró dos goles, uno de penalti), sino porque está muy al día de la Liga. El entrenador debe asumir de antemano que las expectativas probablemente no se correspondan con la realidad. Es decir, que él tendrá una idea desde fuera sobre el nivel de la plantilla y la calidad de determinados futbolistas, y que en la práctica no es oro todo lo que reluce. Porque, como él ha su-brayado en alguna ocasión, la calidad engloba muchas virtudes, no sólo tener recursos técnicos. La personalidad es muy importante. Y ahí el Málaga anda demasiado justito.

Psicólogo

Si en el plano colectivo Míchel debe conseguir un cambio notable en el estado anímico de los jugadores, en el capítulo individual va a verse obligado a ejercer de psicólogo. Diversos futbolistas no pasan por su mejor momento en cuanto a juego y confianza. La lista no es precisamente corta. Yla encabeza Juanpi, que va a ver pasar la temporada sin cumplir ni de lejos las expectativas depositadas en él por el malaguismo. Pero el venezolano no es el único. Ni mucho menos.

Las protestas

Por su forma de ser, desde que accedió al cargo Romero se mostró en el banquillo muy crítico con las decisiones arbitrales durante el encuentro, secundado también por otros miembros. Y aunque trató de suavizar el mensaje en la última semana como entrenador, ya había calado en exceso en el vestuario. La conclusión es que el Málaga es hoy por hoy un equipo sobrexcitado y con algunos futbolistas demasiado pendientes de la protesta. Sin Recio, lesionado –que ya la pasada temporada fue amonestado varias veces por esta razón–, ahora son Camacho y Charles (e incluso Pablo) los que llevan la iniciativa y destacan por sus continuas quejas. Míchel debe corregir esta faceta, porque al final se corre la voz entre los colegiados y el sambenito de ‘equipo quejica’ es difícil de quitar.

Mejoría en ataque

Inevitablemente el Málaga tiene un serio problema: la falta de gol durante la etapa de Romero. La vieja teoría de la manta como símil futbolístico (si te tapas los pies, te queda al descubierto la cabeza, o al revés) es aplicable al Málaga en estos momentos. El uruguayo prefirió emplear siempre a un centrocampista como segundo punta (Pablo) para tratar de mejorar en la presión y ayudar a los medios centro, pero a la postre Charles o Santos, según el que jugara, era el único efectivo en la zona de remate. El regreso de Sandro, todavía no al cien por cien, puede implicar la presencia de dos puntas, aunque habría que ver dónde jugaría Pablo porque en la medular se ha demostrado que sufre mucho...

Los canteranos y Peñaranda

Está por ver el papel de los canteranos y también de un fichaje invernal, Peñaranda. En el primero de los casos, Romero no midió por el mismo rasero a Ontiveros respecto a otros jugadores con peor rendimiento y, sobre todo, con menos recursos debido a su estado físico. El uruguayo rescató en los últimos tiempos a En-Nesyri, pero por el bajo nivel de su compatriota Santos, precisamente como hizo Juande al comienzo de la temporada. Respecto a Peñaranda, el nuevo entrenador deberá calibrar primero si lo utiliza como extremo (como prefiere el jugador) o como punta (para lo que lo trajo Arnau), y después si está para al menos ir convocado.

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