Diario Sur

Malaga CF

PALCO 17

La mala cara del enfermo

El Málaga y sus responsables han jugado con fuego, y posiblemente nos quememos. La experiencia de Marcelo Romero como entrenador ha metido al equipo en una situación tan negativa que incluso se ha llamado a la mala suerte, que se ha instalado en La Rosaleda. Es verdad que esa mala suerte en la tarde del debut de Míchel se vistió de Demichelis, que fue culpable directo de los dos goles que meten al Málaga en un pozo del que puede resultar muy difícil salir. Los demás equipos suman, y el Málaga no lo hace. Llevamos muchas semanas sin dar un motivo de alegría, y ahora pedirle a Míchel que salve el tema es más que complicado, porque el Málaga está tocado, muy tocado... Vamos, que el enfermo tiene muy mala cara. El absurdo experimento de sustituir a un gran entrenador por un amigo de algunos jugadores con peso en la plantilla (que no con minutos) cuyo bagaje era haber entrenado al Alhaurín nos puede pasar una factura excesiva. Una pena, pero este Málaga necesita de muchas cosas, y en Leganés, la semana que viene, nos jugamos un partido a cara de perro.

Perder ante un equipo en inferioridad que en todo el segundo tiempo sólo llegó al marco de Kameni una vez es un demérito. Grande además. El Málaga pareció haber cambiado el sino del encuentro cuando en apenas un minuto logró el empate y después veía cómo Feddal se marchaba a la caseta. El 0-1 llegó de una absurda cesión de Demichelis a un Kameni que no está en su mejor forma, ni mucho menos. El empate y la superioridad numérica trajeron una oleada de ocasiones malaguistas que se fueron al limbo por individualismo o bisoñez de sus atacantes, pero con lo que no contaba nadie era con que la dupla Demichelis-Kameni nos iba a deleitar con otro regalo a un mediocre Alavés. Ese es otro sino del Málaga esta temporada: hace buenos a equipos del montón, pero que al menos tienen un criterio y un banquillo, lo que durante casi tres meses no ha tenido el conjunto de La Rosaleda. Menuda papeleta para Míchel.