Diario Sur
Malaga CF

Tres argumentos básicos para ganar en Leganés

Torres y José Rodríguez, en el estadio de atletismo.
Torres y José Rodríguez, en el estadio de atletismo. / Ñito Salas
  • El Málaga asume que mañana tendrá que vigilar las llegadas de los medios punta y al menos igualar la intensidad del rival

  • El ambiente en Butarque también suele ser clave para los pepineros, pero el conjunto blanquiazul suele ofrecer un gran nivel precisamente en los campos más complicados

No es un partido cualquiera y se nota en el vestuario. Eso aseguran sus protagonistas. Los componentes del Málaga son conscientes de que la visita a Butarque es crucial para no vivir un agónico ‘sprint’ del campeonato. No sólo es la primera de las cuatro finales a domicilio, sino la cita clave para tener cierta tranquilidad. De ahí que se palpe más tensión, quizá hasta una pizca de ansiedad, por ese afán en no complicarse la vida. En cualquier caso, más allá de las sesiones de vídeo para repasar las virtudes y defectos del adversario, casi todos conocen qué es lo que esperará mañana en el recinto del cuadro pepinero (12.00 horas, beIN LaLiga).

A estas alturas preocupa casi todo del Málaga. Salvo el cambio de dinámica que ha supuesto la llegada de Míchel (con su personalidad con mayúsculas), en las facetas restantes el equipo no está a la altura. En juego apenas ha mejorado respecto a la primera fase del campeonato (salvo contadas excepciones), en defensa el atisbo de recuperación se ha diluido, en ataque las dificultades crecen por carencias más que manifiestas, y en el rendimiento individual el nivel de los futbolistas deja bastante que desear.

Datos elocuentes

Pero, frente a esos males, tampoco sería justo situar al Leganés como un rival muy peligroso. Por ejemplo, sus datos ofensivos son muy elocuentes: de sus 27 partidos, en 12 no marcó un solo gol y en 10 sólo logró un tanto. Es decir, únicamente en cinco vio puerta en más de una ocasión. Yademás sus virtudes ofensivas están más que localizadas. No se centran en sus delanteros centro (Luciano lleva una diana y el exsportinguista Guerrero, tres, una de ellas de penalti), sino en los medios punta.

Las segundas jugadas, la vigilancia de la zona de rechace, las incorporaciones desde la segunda línea, la labor de arrastre del ariete... Independientemente de que los jugadores vean más o menos al Leganés –algunos lo hicieron por televisión hace dos semanas en su duelo directo con el Granada a las 13.00 horas–, a estas alturas de la semana ya saben cómo se las gasta el cuadro pepinero en ataque, como su mejor jugador, Gabriel.

El Leganés también tiene sus limitaciones defensivas, aunque sus 41 goles encajados suponen un mérito enorme si se recalca que en estos momentos cuenta con la cifra más baja de los diez últimos de la tabla clasificatoria. Y no es sólo la consecuencia de su orden táctico por el trabajo de su entrenador desde que llegó a Butarque, sino también de su intensidad.

Las arengas de Mantovani

Son sobradamente conocidas las arengas del capitán del Leganés, el central Mantovani, antes de los partidos. La mentalidad del conjunto madrileño no parece tener parangón esta temporada y precisamente gracias a ella, reflejada en una intensidad alta, se encuentra por encima de la zona de descenso cuando muchos lo consideraban un firme candidato a figurar casi permanentemente entre los tres últimos. En este aspecto el Málaga deberá estar, como mínimo, a la misma altura. En cuanto levante un poco el pie del acelerador o se sienta superior, puede pagarlo muy caro. El Granada, sin ir más lejos, estaba más castigado físicamente cuando jugó en Butarque y vio cómo le pasaba factura en la segunda parte. Igual le pasó al Sevilla, más pendiente de la cita de Champions en el campo del Leicester.

El otro factor desequilibrante del Leganés cuando juega en casa es el ambiente en las gradas. En la localidad están volcados con su equipo y saben que hay que apretar mucho para compensar la inferioridad respecto a casi todos los rivales del campeonato. Eso sí, este factor no debería afectar al Málaga, porque precisamente el conjunto blanquiazul suele ofrecer un gran nivel en los campos más complicados. Ahí están los ejemplos del Bernabéu, el Camp Nou o El Madrigal.

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