Diario Sur

Malaga CF

Un punto sin brillo ni mejora (0-0)

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/ EFE

  • Un Málaga sin confianza salva los muebles en otro mal partido, pero hasta pudo ganar al final en Leganés

La dinámica negativa ha pasado factura al Málaga. Ayer se mostró en Butarque sin confianza y temeroso ante un rival ansioso por ganar pese a sus limitaciones. El punto sumado se puede considerar insuficiente, pero al final supo a gloria tras analizar el juego, las oportunidades... El equipo de Míchel se vio desbordado desde el comienzo, pero no encajó ningún gol en las pocas ocasiones locales y pudo sobrevivir en todo momento con un marcador que también podía cambiar a su favor en cualquier acción aislada. Mejoró en el segundo tiempo y reaccionó de una forma definitiva al ‘romper’ el encuentro en los últimos minutos, donde pudo hacerse hasta con el triunfo en una clara ocasión de Camacho, en un gran cabezazo, que rechazó Herrerín en el minuto 84.

El Málaga se defendió como pudo, cedió la posesión y esperó sus ocasiones, que llegaban a cuentagotas y sólo se podían considerar aproximaciones, salvo la mencionada de Camacho. Con cierta ansiedad y temeroso de la derrota, el equipo de Martiricos aguantó hasta el final para conseguir, al menos, un punto que le sirviera para salvar los muebles en un momento muy delicado. Este empate permite que el Leganés siga debajo en la tabla y ofrece cierta confianza a un bloque muy castigado y con una dinámica negativa. La igualada no supone un cambio de rumbo, una reacción, pero sí da una tregua indispensable a un conjunto en pleno bache y ante el parón liguero.

Michel hizo de entrada algunos cambios, pero sin llegar a una ‘revolución’. Lo más novedoso estuvo en la reaparición de Llorente como central en el lugar de Demichelis, aunque también regresó Pablo, por Keko. Pero el Málaga arrancó dormido, como en otros históricos partidos a las doce del mediodía. El dominio era casi asfixiante del Leganés, con más intensidad, ritmo y ganas, aunque sin oportunidades en el primer cuarto de hora. A partir de ahí fue despertando el cuadro malagueño, pero sin demasiada continuidad. De hecho, Diego Rico pudo sorprender en una acción de estrategia, igual que hizo Tito pocos minutos después.

Una marcha menos

El Málaga salió a Butarque con una marcha menos que su rival, con un orden táctico mejorable, típico de un equipo en una mala dinámica. Parecía que quien más se jugaba era el Leganés. El centro del campo se veía desbordado y la defensa tenía muchos problemas ante la avalancha local. El equipo seguía sin funcionar y el control era siempre del once contrario, con algunos mínimos arreones malaguistas que nunca llegaron a buen puerto en la primera fase del choque. Las sensaciones eran otra vez negativas. Al Málaga se le estaba atravesando el campo, la hora y, sobre todo, la presión, intensidad y ritmo del conjunto madrileño.

Las consignas del técnico en el descanso, sin embargo, surtieron efecto y el Málaga se sacudió el dominio levemente, con las líneas más avanzadas, pero las imprecisiones seguían siendo alarmantes. Y Diego Rico puso a prueba a Kameni, que estuvo muy acertado en este caso. Mientras tanto, Míchel dio entrada a Jony ante un Leganés ya con cuatro defensas, y no con cinco, con la entrada de Samu por Tito. Pero el Málaga seguía atascado y sin iniciativa.

En busca de profundidad

El entrenador madrileño lo intentó también con Keko, buscando la profundidad por las bandas. Y el partido comenzó a romperse cara a un cuarto de hora final trepidante. El Málaga estaba atenazado por el miedo a perder, aunque mantenía su puerta a cero. La situación comenzaba a cambiar con muchas dificultades. Mateu Lahoz le perdonó la expulsión al defensa local Bustinza mientras que el ataque malaguista comenzaba a asustar. El Leganés dio un paso atrás y ya sólo buscaba el peligro al contragolpe o en acciones a balón parado. Y el equipo malagueño pudo ganar en su mejor ocasión, en un gran cabezazo de Camacho, pero Herrerín respondió bien y el empate se mantuvo hasta el final. Tuvo sabor agridulce.