Diario Sur
Malaga CF

Semana de terapia con Míchel

Míchel conversa con toda la plantilla durante su primer entrenamiento al frente del Málaga
Míchel conversa con toda la plantilla durante su primer entrenamiento al frente del Málaga / Fernando González
  • El entrenador se vuelca esta semana en conversaciones con sus jugadores ante la sensación de bloqueo

  • El madrileño dialoga con ellos no tanto en el terreno de juego como en su nuevo despacho, en la última planta del estadio Ciudad de Málaga

El ‘parón’ en la Liga le ha venido francamente bien al Málaga. El diagnóstico lo dio el propio Míchel al término del encuentro en Leganés: el equipo está atenazado. De ahí que durante esta semana el entrenador blanquiazul esté más volcado en sesiones de terapia con los jugadores, aunque lógicamente se mantenga la preparación habitual con vistas al próximo compromiso, el sábado 1 de abril frente al Atlético de Madrid en La Rosaleda (20.45 horas).

De entrada el Málaga ha tenido noticias positivas y negativas. En este último caso, sin duda, se encuentra la lesión de Sandro (rotura de grado 1 en los isquiotibiales de la pierna derecha), lo que reduce considerablemente las opciones de que el canario esté frente al cuadro rojiblanco. Además, por la importancia del delantero, también sería contraproducente arriesgar lo más mínimo dado que cuatro días más tarde, el miércoles 5, aparece en el calendario una cita crucial, en El Molinón frente al equipo que en la actualidad marca la zona de descenso, el Sporting (con seis puntos que el cuadro blanquiazul).

Pocos convocados

A cambio, el club cuenta esta vez con la ventaja de que la diáspora de jugadores por los compromisos con sus selecciones nacionales no es tan relevante como en interrupciones anteriores del campeonato. Para los tres compromisos en ocho días (los dos citados contra el Atlético y el Sporting más el del día 8 en casa contra el Barcelona) el cuerpo va a poder contar con Rosales sin desgaste. Y no es una mera anécdota, porque el lateral venezolano es indiscutible y no siempre es fácil para él mantener su habitual línea de regularidad cuando los viajes son tan largos y llega al partido en sí con apenas un entrenamiento. Asimismo, los problemas de pubis que lo han tenido en el dique seco varias semanas han permitido que Juanpi tampoco sea convocado por la selección venezolana y que apure su preparación estas dos semanas para estar disponible ante el Atlético.

En realidad, en esta ocasión ninguno de los cuatro citados para defender a sus equipos nacionales son titulares. Se trata de Mikel y Peñaranda, con Venezuela; el guardameta Boyko, con Ucrania, y En-Nesyri, con Marruecos. Sí es evidente que ante la baja de Charles por acumulación de amonestaciones y la muy probable de Sandro el papel de En-Nesyri y Peñaranda puede ser valioso en el próximo envite liguero, pero se antoja que más como recurso en el banquillo.

La semana en sí ofrece esta vez una variante en el trabajo diario. No es que los aspectos físico o táctico no tengan valor, porque las sesiones preparatorias están para reforzarlos, pero Míchel afronta más tarea desde un punto de vista psicológico. Sería más correcto decir que afronta esta tarea más, si cabe, que en las dos semanas anteriores porque desde su llegada al cargo, y ante la fragilidad anímica de los jugadores, se ha volcado en esta faceta.

No obstante, para el cuerpo técnico –y sobre todo para el entrenador, ya ‘veterano de guerra’– sí resulta más llamativa esa sensación de bloqueo después de la imagen ofrecida ante el Leganés. Porque tras la derrota frente al Alavés el equipo parecía recompuesto y el tono en los entrenamientos, como recalcó el madrileño en la vispera de la visita a Butarque, había sido muy alto. Luego, a la hora de la verdad, los futbolistas no dieron pie con bola en la primera parte y les pesó en exceso la responsabilidad. Hubo que ‘resetear’ a los jugadores en el descanso en el vestuario visitante. De ahí que al Málaga se le viera más suelto en la segunda mitad.

Equipo de trabajo

La semana de terapia con Míchel no se produce tanto sobre el terreno de juego, en las sesiones preparatorias, como en su despacho en el estadio Ciudad de Málaga. Se trata de una zona que se ha habilitado con la llegada del entrenador en la última planta del recinto, donde al término del entrenamiento el técnico analiza cuestiones relativas al equipo mientras que su equipo de trabajo, en una habituación contigua y más amplia, revisa aspectos del partido anterior, del próximo rival y de los datos de la sesión de entrenamiento, tanto con las imágenes grabadas como con los datos de los pulsómetros.

A Míchel no le hace falta un diván para esa terapia con sus jugadores. El madrileño siempre ha destacado por mostrarse muy cercano y conversa con ellos con la naturalidad y la sinceridad que siempre lo han caracterizado. Es muy claro y muy directo, pero, sobre todo en este caso, muy comprensivo. Primero, porque entiende muy bien al futbolista, y segundo, porque ya cuenta con experiencia en este sentido (en el Getafe, y además en una situación mucho más complicada). Es una semana muy intensa para el entrenador malaguista en este aspecto. Está convencido de que con más soltura el equipo dará ese paso al frente necesario para alejar los fantasmas del descenso.

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