Diario Sur

Malaga CF

A BOCAJARRO

DE DIVANES, NOCILLAS Y SOSTENES

Adiez jornadas del final el Málaga se ha tumbado en el diván a psiconanalizarse. ¿Qué me pasa, doctor?. «No podemos negar que tenemos miedo a perder. No podemos jugar con la soltura como lo haríamos si tuviéramos 45 puntos y luchásemos por otras cosas», dijo Keko el martes, pero dos días después Juan Carlos consideró que su compañero se equivocó con esas palabras y Torres, sentado sobre la misma silla que Keko, ofreció otro mensaje tan claro como divergente: «Somos una plantilla amplia. No estamos para perder el tiempo, y el técnico tiene la posibilidad de elegir los jugadores en mejores condiciones físicas y psíquicas para sacarlo adelante».

Tras salir Romero corneado desde todas las esquinas, Míchel no ha sanado aún al enfermo malaguista. Sus dos partidos dejan más dudas. Su labor debía ser ante todo anímica, pero al Málaga de Leganés se le vio más atenazado que nunca, quizás recordando lo sucedido en el tiempo de prolongación ante el Alavés. Fue un equipo menor. Inferior hombre por hombre a su rival, estuvo a su merced tres cuartas partes del choque, sin encajar esa estocada que le hubiera propinado casi cualquier rival de Primera, menos el pepinero. No conocemos el método de Míchel puertas adentro. Además de dar a probar sandwiches de chorizo y Nocilla seguramente sabrá trabajar en la confianza de sus jugadores, pero aún no lo hemos notado. Mientras tanto, en lo meramente futbolístico hay una deficiencia evidente y que urge corregir. Más allá de que casi ningún jugador se acerca a su nivel normal, el equipo no toma las riendas de los partidos con un eje del centro del campo incapaz. Me parece que se ha hecho poco hincapié en el problema. Lesionado Kuzmanovic, se sigue a la espera del regreso de Recio y Juanpi. Mientras, no veo a Camacho en su mejor condición física, pero sí implicado, y tampoco expone lo que debiera José Rodríguez. Podría reforzarles Pablo. El caso es que sin sostén ni timón se le van los partidos a este Málaga, con dos puntas que no lucen y todos hechos un flan.