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Malaga CF

Jesús Gámez: «La dinámica del Málaga está ya en la cabeza de los jugadores»

Jesús Gámez, con las camisetas suyas del Málaga y el Atlético en el Pad Thai Wok del Centro Comercial Miramar de Fuengirola.
Jesús Gámez, con las camisetas suyas del Málaga y el Atlético en el Pad Thai Wok del Centro Comercial Miramar de Fuengirola. / Salvador Salas
  • El fuengiroleño está a ocho jornadas de lograr el ascenso con el Newcastle de Rafa Benítez a la Premier League

Jesús Gámez (Fuengirola, 1985) está a ocho jornadas de lograr el ascenso con el Newcastle de Rafa Benítez a la Premier League, un hito más en una carrera jalonada ya por un subcampeonato (2016) y dos presencias en cuartos de final (2013 y 2015) de la Champions, más de 200 encuentros en Primera en España, el oro en unos Juegos Mediterráneos con la selección española sub-23 y catorce campañas de profesionalismo. De descanso en su tierra, en Fuengirola, aprovecha para supervisar de cerca sus negocios de hostelería. En uno de ellos, el Pad Thai Wok del Centro Comercial Miramar, atiende a este periódico y habla del Málaga-Atlético del sábado. En realidad no hay nadie que conozca más de cerca esos dos vestuarios. Muchos protagonistas del duelo fueron sus compañeros.

–Pese a su estancia en Inglaterra, seguro que no pierde de vista la Liga española, ¿verdad?

–Estoy constantemente viendo al Málaga, y he visto su evolución y la presencia de tres entrenadores distintos.

–¿Qué cree que le ha pasado al equipo este curso? Es decimoquinto, pero el primer técnico, Juande Ramos, habló en verano de la meta ambiciosa de ir a Europa.

–Primero, creo que es un error hablar de ciertos objetivos cuando no es la realidad en que está el club ahora mismo. Antes sabíamos cuál era. Está muy bonito decir lo de Europa, pero... Juande creo que hizo un buen trabajo, pero no se le valoraba en ese momento, sino sólo después. Al ‘Gato’ Romero lo conozco bien, porque es un gran amigo. Ha puesto toda la carne en el asador, pero no han salido las cosas bien, y Míchel trata ahora de aportar su experiencia. Lo que me tiene inquieto es la dinámica. Es el gran problema.

–Una victoria en las quince últimas jornadas ligueras...

–Eso ya está en la cabeza, por mucho que te quieras aislar cuando sales al campo. La ansiedad no te beneficia. Con todo, ahora mismo la afición está volcada. Espero que no se complique el tema. Por suerte veo jugadores como Camacho, Duda, Weligton, Kameni, Recio... que conocen el sentimiento malaguista y se lo inculcan a los que vienen de fuera. Al final los de casa son los que tiran de esto.

–Quedan diez jornadas y se defiende un colchón de seis puntos de ventaja. ¿Cómo lo ve?

–Me recuerda a una temporada con el Xerez, el Osasuna, el Valladolid y nosotros. El Xerez estaba casi muerto en la primera vuelta, pero llegó Gorosito al banquillo y al final terminamos luchando por la permanencia en la última jornada contra el Real Madrid (el empate a uno fue suficiente a la postre). El Málaga esta teniendo ahora la suerte de que los de abajo no son capaces de despegar, pero al final los últimos pueden empezar a ganar y se iguala. A ver si pasa como con Schuster, que cuando se complicó todo se ganaron tres partidos y salimos...

–Hablemos del Atlético. ¿Cómo lo está viendo este curso?

–No lo veo con la constancia de antes. Éramos una roca. No había manera de que nos hicieran un gol, y luego teníamos pólvora arriba y se solucionaban los problemas. Ahora lo veo más frágil, está dando una de cal y otra de arena. Pero sigue teniendo grandes jugadores y un buen entrenador, y ya están peleando por la tercera plaza y están en cuartos de final de la Champions.

–¿Podrá sorprender el Málaga al Atlético de Madrid?

–Es uno de los campos que se le da mal. Recuerdo que el año ganaron la Liga fue un 0-1 sufrieron mucho. La primera campaña que jugué aquí (de rojiblanco) se empató, y en la otra se perdió. El Atlético le tiene respeto al Málaga y hay que aprovecharlo.

–¿Es de verdad tan determinante en todo Simeone en el Atlético?

–Sí. Sin duda. Ha creado una figura que es muy difícil de crear en otros clubes. Es ganador y quizás otros no estén capacitados. Hay veteranos que le siguen a ciegas y cuando llegas te arropan y te inculcan esa mentalidad ganadora. Hay una intensidad altísima en los entrenamientos. No sólo está la frase de Simeone de «partido a partido», sino también la de «ganar, ganar y ganar». Eso se te acaba metiendo en la cabeza.

–¿Qué balance hace de los dos años en el Atlético?

–Me llevo de allí una gran experiencia. Me lo hicieron muy fácil. Podía frustrarme tras haber sido habitual en otros equipos. Simeone me explicó la situación. Él tiene un once y con esos va hasta el fin del mundo. Eso no significa que los demás no sean importantes. Te tienes que preparar para cuando te toca. Me mantuve en forma y de ahí mi rendimiento. Demostré que podía jugar por la izquierda a alto nivel. En el segundo año ficharon a Filipe y se me redujeron las opciones. Pero al final las cifras de minutos no fueron muy distintas al primero. Puedes ser mejor o peor, pero creo que como profesional no se me puede poner en duda.

–¿Cómo vivió la final de la Champions?

–Dos semanas antes de la final empecé con una pequeña tendinitis. Uno hace todo lo posible, pero al final no estuve entre los convocados. Es un momento único, pero el camino fue muy duro para llegar a la final y, si no la ganas, como que no llega a ser la recompensa. El Real Madrid no tuvo el desgaste previo en ese torneo, y al final nos ganaron en los penaltis. En el vestuario se viven momentos únicos, inexplicables. Ya me sucedió con el Málaga en la Champions. No se puede comparar a un duelo liguero ante el Real Madrid o el Barcelona. Hay poco que hablar en estos encuentros. Sólo escuchar la melodía ya motiva.

–¿Por qué dejó el Atlético? Tenía un año más de contrato.

–He tenido la suerte de estar en sitios importantes y de elegir el momento para cada cosa. Sabía que en el Atlético iba a ser un desgaste otro año en mi situación. Cuando salió el proyecto del Newcastle ni me lo pensé. Mis hijos (uno de diecinueve meses y otra de nueve años) me agradecerán toda la vida el hecho de aprender el idioma, aunque mi hija ya estaba aquí en un centro bilingüe. Quería conocer la Liga inglesa.

–Seguramente el Newcastle juega en la ‘segunda’ más potente del fútbol mundial y en una liga que superan las primeras categorías de muy pocos países...

–Sí. Yo he jugado en Segunda en España con muchos campos casi vacíos. Aquí se llenan y siempre hay un fondo con aficionados visitantes.

–Pero es verdad que esta jugando poco...

–Sí, la pretemporada se me complicó con una tendinitis. Entré en convocatorias, pero realmente no estaba bien. Se decidió parar para hacer un tratamiento cinco o seis semanas, y en el partido en el que vuelvo se me cayó un rival encima en una jugada sin riesgo y me fracturé la clavícula. Vuelta a empezar, dos meses de recuperación, y ahora estoy cogiendo ritmo para volver, pero nos queda poco. Lo importante es que el Newcastle suba. Tenemos siete puntos sobre el tercero (que tiene un partido menos) y quedan ocho jornadas. El fútbol es distinto. Se celebra un córner como un gol. Hay algunos partidos que la pelota parece un dron y o baja, pero en otros jugamos raseando. Te tienes que adaptar rápidamente a las situaciones. Se suele decir que allí te permiten más en los contactos, pero depende.

Jesús Gámez.

Jesús Gámez. / Salvador Salas

–¿Ha podido aprender mucho de inglés?

–Ahí he avanzado bastante. Tengo la suerte de que el cuerpo técnico es muy español, con Paco de Miguel, Antonio Gómez, algún ‘fisio’... Pero me han puesto una profesora y doy clases. Hay que involucrarse. Ahora me queda otro año de contrato y me gustaría vivir la experiencia en la Premier, aunque todos sabemos que nunca se sabe qué puede pasar con los contratos.

«Todo el mundo sabe que se perdió dinero de acá para allá»

Jesús Gámez se expresa por primera vez con sinceridad y libertad en un medio de comunicación de cómo fue su salida del Málaga y de cómo ve la estructura de gestión de la ‘era Al-Thani’.

–Tras varios años de rumores de ofertas cuando estaba en el Málaga, su adiós al final fue un visto y no visto, mientras estaba concentrado en verano con el equipo en Zúrich.

–A mí también me lo pareció. Fue más rápido de lo que uno se puede llegar a imaginar. Mi representante (García Quilón) no es de los que te cuenta las cosas. Sólo te llama cuando hay algo de verdad. La situación era incómoda, porque el trato que recibo al negociar con Vicente Casado y dirigentes del Málaga no fue bueno. Estaban jugando con el dinero que yo me había ganado tras muchos años en el Málaga. Me di cuenta de que no se me estaba valorando lo que representaba en la entidad. Es como lo que le ha pasado a Samu o a otros:si tienes una ficha alta se benefician de tu salida. No era un trato. No se me vendió por dos millones de euros, eso fue mentira. Mi salida fue gratuita. El club no recibió nada del Atlético. No hubo traspaso. No me fui por dinero. Tenía tres años más de contrato en el Málaga más uno opcional, y me fui al Atlético firmando tres años por una cantidad inferior a la que cobraba aquí, y lo puedo demostrar. Es verdad que tenía incentivos por ganar cosas. Además, mi despedida no fue lo que debe ser, una rueda de prensa muy fría. No se transmitían los sentimientos. No representó el cariño tras lo que di, porque he estado nueve años en el primer equipo y trece en la entidad.

–En definitiva, que no se fue con buen recuerdo...

–Además venía de un año difícil con Schuster, en el que nos enfrentamos a muchas mentiras de los directivos. Fallaban en los pagos. Nos crearon situaciones incómodas obligándonos a tomar decisiones que no son propias de un jugador. Por el bien de mi familia opté por una salida, pero no fue la que me merecía.

–¿Qué opinión tiene de la estructura tan atípica de gestión del club?

–Al final soy malaguista y lo seré toda mi vida, y por eso me dan coraje muchas situaciones. Una persona que llega al club, invierte y lo lleva a donde lo llevó, y lo rápido que se pierde... En aquel momento no se involucró ni estuvo cercano. Ahora me alegro de que esté viéndolo todo de cerca, pero creo que entonces hubo mucha gente que se aprovechó de la situación. Todo el mundo sabe que se perdió dinero que fue de acá para allá. Si hubiera habido alguien al que le doliera el club y que hubiera sabido gestionar la situación estoy seguro de que todavía estaríamos en Europa. No se hubieran vendido jugadores. Cuando ahora volvemos a buscar jugadores cedidos o por poco precio es saber que vas a luchar por lo que vas a luchar. Es jugar con fuego, porque nunca sabes que va suceder en la temporada. Hemos tocado el cielo y no se ha sabido mantener esa dinámica en el club. La gente no puede tener ni idea de lo que vivimos la temporada de Champions los jugadores. Estábamos en la fase de grupos y se nos debía tres o cuatro meses. Era surrealista. Resistimos gracias a Pellegrini, que nos decía que a través de ganar se nos iba a devolver todo, pero era muy triste. Esto es un trabajo, y yo tengo una vida fuera del fútbol. Ahora no sé como estarán las cosas...

–Tendrá grupos de ‘whatsapp’ con muchos jugadores del actual equipo...

–Sí, pero ahí hablamos de otras cosas. En el Málaga sigue habiendo personas que me han visto cómo me he criado. Son los que sostienen el club, igual que los jardineros y empleados, y les duele todo esto.

–Usted está a punto de cumplir 32 años. ¿Podría volver al Málaga?

–Para mí ponerme la camiseta del Málaga no tiene precio. Lo llevo por dentro. Pero son situaciones que se tienen que crear por parte de otras personas. Está en mi cabeza, me vendría con los ojos cerrados. Lo que no voy a hacer es volver con 36 años, porque si no estoy para el rendimiento que considero que debo ofrecer en mi casa... Hay momentos y momentos. Lo que necesita el Málaga es gente de cantera, mantener la esencia. Por eso hombres como Ontiveros y Juanpi son clave. Ese vestuario cambió en la era de Muñiz. Había un desgaste previo anterior. Estaba roto, con muchos veteranos y grupos, y llegaron los Weligton, Eliseu, Hélder Rosário, Rossato, Calleja, Antonio Hidalgo... Se hizo una piña y han ido metiendo a los que vinieron. Si nos ponemos a mirar al equipo base de la Champions muchos estaban ya ahí.