Malaga CF

UNA CUESTIÓN

DEL PESIMISMO AL OPTIMISMO

Cuesta trabajo ser optimista cuando la debacle parece estar a la vuelta de la esquina. Y, a fuerza de sincero, hay que reconocer que, de aquí al final de la Liga, vamos a estar más pendientes de los tres actuales colistas que del Málaga mismo. Son esos tres equipos (Osasuna, Sporting y Granada) la más firme esperanza de que se pueda salvar el duro trance de la caída, quedando Deportivo y Leganés inmersos en el mismo paquete de los malaguistas.

Si se le echa un poquito de optimismo a la situación, con cuatro o cinco puntos más estaría todo superado y si en casa vamos a tener a los más temibles (Atlético de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Madrid) entre unos y otros el Málaga tendrá que rendir visita al Sporting y Deportivo, Granada y Real Sociedad, de cuyos campos, y aquí frente al Celta, estarán obligados los malaguistas a sacar los puntos necesarios para que para el cierre de la Liga en La Rosaleda, donde el Madrid puede jugarse el título, tenga todos los aires de una gran fiesta. Y todo eso sin contar que en La Rosaleda podría darse alguna sorpresa de campeonato restando puntos los de Míchel a cualquiera de los aspirantes al liderato. ¿Un milagro?

Así las cosas, y sin olvidar que los compañeros de infortunio del Málaga tienen también duros encuentros con algunos de esos 'grandes', todo empieza a ser más sencillo, más positivo. Y a la dificultad de ese optimismo que refiero al principio, aporto ahora una dosis de esperanza que ojalá pudiera infundir en el equipo. Para eso está Míchel. Y, seguro, una Rosaleda abarrotada el sábado capaz de empujar al equipo a ganar el primero o los primeros puntos necesarios para la salvación. Todo, claro está, contando con que los jugadores entiendan lo que tienen entre manos. O en sus pies. A las ganas hay que ponerle coraje.

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