Diario Sur
Malaga CF

Casanova, en la recta final para volver

Manel Casanova posa para SUR a finales de agosto en la puerta dedicada a él en el estadio del Espanyol.
Manel Casanova posa para SUR a finales de agosto en la puerta dedicada a él en el estadio del Espanyol. / SUR
  • El calvario parece haber concluido. Tras la última operación, el pasado día 10, espera recibir el alta en los próximos días. El director de La Academia aprieta para regresar al club a mediados de junio

No lo oculta. Sus mejores amigos lo ven «eufórico». Yno es para menos. Sólo sus más cercanos, los que han estado al día de los distintos acontecimientos vividos, saben el calado del calvario por el que ha pasado Manel Casanova durante más de un año. Por eso, y aunque el director de La Academia bromea cuando los médicos le dicen que ya está al final del túnel –«pero, ¿cuántos kilómetros tiene ese túnel?», les responde–, sí es cierto que ahora, por fin, asume que está en la recta final para regresar al trabajo en el Málaga.

A estas alturas, Casanova ya sí puede ponerse fecha para estar de nuevo en las oficinas del club. Más o menos sabe cuánto va a durar el proceso de recuperación, en torno a dos meses, pero por la experiencia más reciente en su vida prefiere mostrarse cauteloso. Aun así, su ilusión es estar ya en junio –a ser posible, a mediados– para planificar la próxima temporada y diseñar los equipos. Esta vez no cree que vayan a surgir obstáculos.

En la lejanía, desde Barcelona, Casanova ha sufrido durante todo este tiempo por partida triple: por el primer equipo, que no ha terminado de arrancar deportivamente; por su amigo y ‘alumno’, Francesc Arnau, al considerar que tantos meses de inactividad lo han privado de estar más cerca del director deportivo para ayudarlo en todo, y por su enfermedad, que casi le hace perder una pierna. Pero a estas alturas, como bien puede corroborar su esposa (Merçé), resulta difícil el orden de estas prioridades para él. Porque postrado en la cama, incluso a las pocas horas de su intervención, el responsable de la cantera malaguista ya atendía su móvil para no perder hilo de la actualidad del club.

Riesgo de perder la pierna

Esta vez sí, y en eso hasta él mismo lo tiene asumido, Casanova deberá estar más tranquilo. En su anterior regreso al club después de varios meses de convalecencia quiso recuperar a marchas forzadas las semanas perdidas y eso le pasó factura. Pese a los consejos de sus amigos (el primero, Arnau), se empeñó en mantener e incluso aumentar las horas de trabajo y aquello desembocó en una situación muy preocupante. Tuvo que regresar de urgencia a Barcelona, donde las primeras exploraciones a las que fue sometido por sus médicos habituales en Barcelona hicieron temer lo peor. Durante varios días la incertidumbre fue enorme porque podía perder la pierna derecha. No obstante, paso a paso, con las distintas pruebas, esta posibilidad quedó descartada, aunque comenzó así un proceso que para él ha resultado interminable.

Quedaba por delante un carrusel de pruebas y operaciones. Ya a finales de agosto Casanova comenzó «a verle color» (como él mismo dice) e incluso pudo estar presente en el Espanyol-Málaga. Aquella tarde acudió en silla de ruedas, conducida por su hijo, y al fin pudo ver la puerta con su nombre que le había dedicado el club catalán, la número 75 (entre De la Peña y Caszely). La intervención definitiva no podía producirse hasta comienzos de 2017 debido a los plazos fijados por los médicos. Inicialmente estaba prevista para febrero, pero a última hora, y ya con todo preparado, surgió un contratiempo y tuvo que ser aplazada.

«Estoy como un toro»

Fue el pasado día 10, viernes, cuando llegó esa operación que, básicamente, ha consistido en dejar toda la pierna rígida, lo que dificultará la vida normal de Casanova y sus desplazamientos. Sin embargo, para él ya es todo un éxito. Verse fuera del hospital (espera recibir el alta en los próximos días) supone un paso definitivo. Nunca mejor dicho. «Estoy como un toro esperando que se abra la puerta», recalca con su habitual sentido del humor. Por eso, no ha tardado en coger las maletas y en comenzar a dar largos paseos en el mismo centro médico. Ahora su reto es «volver a aprender a conducir» para adaptarse a su estado físico actual.

En cualquier caso, está por ver cómo se reestructura La Academia con su regreso, porque a tenor de que su baja iba a ser muy prolongada el club decidió incorporar de forma definitiva a Miguel Ángel Calzado procedente del Sevilla. En poco más de dos meses, si todo va bien, Casanova volverá a las oficinas de La Rosaleda. Él promete que ahora sí se tomará en serio su salud, pero sus amigos y su familia saben que luego, ya metido en faena, ni mucho menos será así. Como dice Arnau de su mentor con cariño, «Manel es mucho Manel...»

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