Diario Sur
Malaga CF

La hora de la afición

La ‘Guiri Army’, en la grada de La Rosaleda.
La ‘Guiri Army’, en la grada de La Rosaleda. / Salvador Salas
  • Los seguidores del Málaga están concienciados como pocas veces de que la situación de su equipo no es para estar tranquilos o confiados

La Rosaleda va a presentar el ambiente de sus mejores noches. No sólo estará casi llena (los huecos dependerán de los abonados que se queden en casa), sino que ofrecerá un apoyo incansable desde el primer minuto. Es, sin duda, la hora de la afición. Porque los jugadores del Málaga van a contar en la recta final de esta decepcionante temporada con la ventaja de que sus seguidores están concienciados como pocas veces de que la situación no es para estar tranquilos o confiados.

A estas alturas son amplia mayoría los aficionados malaguistas que miran el calendario, que dudan sobre la ventaja respecto a la zona de descenso y que elucubran no sólo sobre los puntos necesarios para asegurar la permanencia, sino sobre los partidos en los que el equipo sumará los restantes para conseguir un objetivo que se antojaba mínimo. Tanto al empezar la temporada como en diciembre, cuando el conjunto blanquiazul había sumado 21 puntos en 16 jornadas.

Yes lógico que los seguidores blanquiazules estén intranquilos: el equipo sólo ha ganado un partido de los últimos quince, en casa frente a Las Palmas. A ello hay que sumar la espiral en la que ha entrado, porque ya no es una cuestión exclusivamente numérica. Son también las sensaciones, la inseguridad, las dudas... Esos intangibles que Míchel trata de frenar con sus declaraciones, con su sentido del humor, con su cercanía y con su capacidad para desdramatizar cualquier situación. «¿Vosotros me veis desmoralizados? ¿A que no? Pues entonces...», sentenció el jueves en el programa de Canal Sur Radio ‘La jugada de Málaga’. «Todavía no me he encontrado a nadie por la calle que me diga que vamos a bajar», recalcó con una sonrisa en tono informal en la entrevista con SUR.

Pero el Málaga está ante la hora de la verdad. Se juega mucho, demasiado, en sólo siete días. Ysi apuran, en cuatro. Porque el partido clave será en Gijón el miércoles frente al Sporting (precisamente el equipo que marca la ventaja sobre la zona de descenso) y el desenlace de la cita de hoy puede tener un peso enorme desde el punto de vista anímico. La confianza también es vital en la fase final del campeonato.

El aficionado es muy consciente de ello. Incluso más que en aquella primera temporada de Manuel Pellegrini después del fiasco con Jesualdo Ferreira. Entonces se confiaba mucho en las individualidades, en la calidad con mayúsculas de distintos jugadores. Hoy, en cambio, el panorama es distinto, porque el papel de los futbolistas ha dejado bastante que desear y los aficionados tienen serias dudas sobre el nivel de la plantilla. Pero ahora no es cuestión de criticar, sino de remar en la misma dirección. Ha llegado la hora de apretar y La Rosaleda va a presentar el ambiente de las mejores noches. Hay demasiado en juego.

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