Malaga CF

A BOCAJARRO

El mes de la verdad

En treinta días, siete partidos. Dividan y verán qué promedio de descanso tendrá el Málaga entre un encuentro y otro. Abril decidirá. Pulgar hacia arriba o hacia abajo. Ha llegado el momento de la verdad, de que todos los jugadores se sientan protagonistas, porque las rotaciones parecen obligadas. Es hora de comprobar si el trabajo de mentalización de Míchel surte efecto, si hay entrenador, y si realmente hay motivos para justificar el pesimismo creciente en torno al equipo.

Todos los partidos suman igual, pero no cabe duda de que las dos citas de más valor de las siete son las únicas entresemana, en Gijón y Granada. No perder en ambas, simplemente empatar, concedería al equipo una exigencia sensiblemente menor de puntos en el resto de encuentros, entre los que el de La Rosaleda ante el Valencia parece el más propicio. A priori no habrá más compromisos sencillos. Han sido dos semanas de despiste. Míchel no ha dado lista y le van bien las dudas generadas sobre el estado de Recio, Juanpi y, sobre todo, Sandro, del que advirtió ayer que no tendría sentido volver a arriesgar tan pronto con él. Veremos...

Me voy a detener en Santos, que hoy podría tener minutos. Inédito desde el 3-0 en Eibar, a estas alturas parece claro que aún no ha justificado, ni mucho menos, la inversión. Ahora bien: he conocido muchos casos de fichajes llegados de otro continente que tardaron meses en cuajar. No digo que vaya a ser el suyo, pero sí me gustaría destacar una virtud que no le faltó nunca en el campo: el hambre. En este Málaga hasta ahora atenazado, salvo que Míchel nos lo cambie desde esta noche, al equipo no le vendrían del todo mal diez jugadores de campo con su actitud, su decisión, su compromiso. Y si es con un poco más de acierto, tampoco estaría mal.

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