Diario Sur

Malaga CF

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Orgullo de Málaga

Se me permitirá que inicie esta columna con la enorme, inmensa alegría vivida anoche en Málaga por la coincidencia en el día, la hora y casi el minuto de sendas gestas de los equipos de fútbol y baloncesto de la ciudad. Mayor gesta la del Unicaja, claro, que ha derribado la puerta de los grandes equipos de Europa tras ser echado injustamente del club de los mejores la temporada pasada por una decisión meramente política. Ha vuelto mandando, ganando la segunda competición europea, la Eurocup, para retomar su derecho casi innato a disputar la Euroliga, porque tanto el club como la ciudad son de máximo nivel. Y demostrado quedó con la victoria en Valencia. Pero no hay que obviar tampoco lo que hizo el Málaga, que se quitó de encima complejos, se sacudió la sombra de la sospecha, se levantó del suelo, donde lo habían pisoteado tantos, y se puso de pie para decir que en Málaga los del fútbol son como los del baloncesto: de primer nivel. Porque el equipo de Míchel se sobrepuso a una depresión de caballo. Rompió anoche en Gijón una maldición de más de un año sin cantar victoria en campo extraño, y por momentos, caramba, jugó bien al fútbol: tocando en el centro del campo, abriendo a las bandas, tirando desmarques, con la defensa bien plantada y segura y con Kameni haciendo varias paradas salvadoras. De repente el baloncesto volvió a su sitio de privilegio en Europa, y el fútbol dejó casi hecha la permanencia, lo que afloja nudos de corbatas en los despachos de La Rosaleda y ralentiza las pulsaciones de los que sufrimos demasiado con esto. Y en las dos camisetas, la verde y la ayer amarilla, pero siempre blanquiazul, pone Málaga. Que no se nos olvide nunca. Qué orgullo.