Malaga CF

el árbitro

Partido difícil

Partido complicado y difícil de dirigir por la tensión que, desde el comienzo del encuentro, mostraban unos y otros. Pese a esto, el colegiado murciano Sánchez Martínez estuvo a un buen nivel. Mostró las virtudes que atesora e imprimiendo a su trabajo grandes dosis de serenidad con mucha frescura en su movimiento, lo que le permitió controlar con acierto todas las acciones en falta. Soportó con mucha flema y seriedad la presión que generaba las protestas de los aficionados gijoneses. Un buen trabajo, sin duda.

LO POSITIVO

He de destacar el buen tono que mostró en el control disciplinario, su mejor condición a lo largo de todo el partido. Amonestó en aquellas acciones que realmente las merecieron. Muestra la primera a Pablo Fornals por derribo a Nacho Cases y, más tarde, a Sandro, por dejarse caer simulando la falta del rival. En el segundo periodo, vieron la tarjeta Luis Hernández tras un claro agarrón a Burgui; Keko, por una entrada brusca, y ya en el último tramo del choque, a los locales Burgui y Mere y al malaguista Juanpi, este en el tiempo de descuento.

LO NEGATIVO

Muy pocas cosas negativas tuvo el arbitraje del murciano. Quizá debe esforzarse en aplicar la ley de la ventaja. Se le fueron dos muy claras, una en el primer periodo por la clara falta de Llorente, que señala cuando el delantero avanzaba con el esférico, y otra en el segundo tiempo, también muy clara. Sin embargo, sí que aplicó una, la de la amonestación a Juanpi cuando éste se interpuso ante Cuéllar con el ánimo de perder tiempo. Destacar también el buen control de las áreas y que, pese a las reclamaciones sobre manos, acertó en todas.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate