Diario Sur
Malaga CF

Una actuación coral en el día más señalado

Varios jugadores malaguistas celebran el importante gol del miércoles en El Molinón.
Varios jugadores malaguistas celebran el importante gol del miércoles en El Molinón. / AGENCIA LOF
  • El Málaga muestra compromiso, defiende como nunca y encarrila la permanencia, aunque los jugadores huyen de la relajación

El día ‘D’, a la hora ‘h’, el Málaga sí que compareció. Lo hizo con su actuación más coral. Fue un equipo. Mostró compromiso, dejó muestras evidentes de lo que se jugaba y, más allá de cierta dosis de fortuna en la consecución del gol –el resbalón de Canella y un desvío mínimo de Meré que sorprendió a Cuéllar–, demostró ser más que un Sporting con más corazón que cabeza y sin apenas jugadores de banquillo para sacarlo de un apuro en un día tan señalado.

El resultado más importante de la temporada para el Málaga ofrece multitud de lecturas, pero la más sifinificativa es la sensación colectiva que dejó el grupo. No era un día para exquisiteces.El choque no fue espectacular. Sin embargo, los catorce protagonistas se pusieron el mono de trabajo y lucieron amor propio en cada lance. Todos a una, conscientes del riesgo que hubiera supuesto quedar a sólo dos puntos de la zona de descenso. «El equipo jugó como grupo muy bien. Tuvimos algunas imprecisiones, pero como conjunto hemos realizado un gran partido», reconoció Míchel.

Impecable labor defensiva

«Hemos defendido como hay que hacer para tener aspiraciones, sean las que sean», sentenció Míchel en la sala de prensa de El Molinón. El técnico se refirió en este sentido a la labor «con balón y sin balón». Las ayudas y los cruces oportunos (como el de Ricca ante Traore) apenas permitieron remates cercanos del Sporting.

El Málaga jugó muchos minutos con una mínima renta, pero soportó la presión. El 4-4-2, con Pablo como medio centro, a priori un plan atrevido, no llevó al Málaga a sentirse desbordado. «Siempre se dice que en el fútbol se empieza a defender por el primer delantero, y desde la llegada de Míchel hemos incidido mucho en ese trabajo», admitió también ayer Sandro.

Justicia

Después de haber logrado un solo triunfo en las últimas dieciséis jornadas o tras más de un año sin ganar en alguna ocasión fuera, el fútbol compensó al Málaga. Más de una vez mereció una victoria, como en el desafortunadísmo arbitraje en Villarreal (1-1). A los puntos puede que el Sporting no mereciera menos que el Málaga el miércoles, pero antes o después el resultado tenía que aliarse con el equipo blanquiazul, que marcó el primero y supo controlar la renta y forzar los nervios de su rival.

Redenciones

A título individual, en una temporada en la que casi la totalidad de los componentes del equipo han rendido por debajo de su nivel normal, el 0-1 de Gijón permitió redimirse a muchos jugadores.

El caso más evidente es el de Kameni, que a la postre recibió más elogios que Sandro, autor del gol. El camerunés, que había mostrado dudas en las jornadas anteriores y que había podido aportar pocas paradas decisivas cuando más falta hacía, resultó providencial al menos en tres intervenciones: una a Traore en el primer tiempo; otra en la falta directa de Burgui, y la que hizo a mano cambiada ante Víctor Rodríguez en el añadido. No sólo Kameni, también Llorente completó un partido brillante, y le hacía falta; Ricca mostró su versión más aguerrida y corajuda, la que le hizo destacar la pasada campaña, y Santos volvió al once titular después de muchas semanas sin desentonar en el tono general, cuando se prevía la presencia en su lugar de Charles.

Quitarse presión

«Sólo faltaba esa victoria que nos permitirá jugar más sueltos», sentenció Kameni. Ahora queda dar continuidad a la reacción, aunque no va a ser fácil, porque mañana tocará enfrentarse al vigente campeón, el Barcelona. En todo caso, el Málaga ahora sí puede afrontar el final de la competición (quedan cinco semanas) con más holgura en la tabla clasificatoria. Los ocho puntos de renta sobre el Sporting y, por ende, respecto a la zona de descenso, son reales, porque el ‘goal average’ beneficia al Málaga en caso de un hipotético empate final a puntos.Después de ir dilapidando paulatinamente el colchón ganado hace meses, ahora son prácticamente tres jornadas de ventaja a falta de ocho por jugar. Esta situación puede permitir que desaparezca el atenazamiento que lastraba el rendimiento de los jugadores.

Crisis en el máximo rival

El duelo del miércoles era un doble o nada. Ya no sólo es que el Málaga haya dado un paso de gigante con su victoria, sino que hunde a su máximo rival, el Sporting. Instalado casi toda la campaña en la zona de descenso, el 0-1 es un varapalo para un conjunto que llegaba al encuentro en su mejor momento anímico y más cerca que nunca de encontrar soluciones. Fue como nadar y morir en la orilla.

Mentalidad correcta

«Hemos cogido oxígeno, pero ahora queda un calendario muy complicado y hay que seguir», manifestó Luis Hernández en la zona mixta de El Molinón. Es la mentalización oportuna cara al final de la Liga, porque los jugadores tenían motivos para sacar pecho, pero lo conveniente es aceptar que aún no se ha amarrado la permanencia de forma definitiva.

Nuevas incorporaciones

Otra de las notas positivas el miércoles fue la reaparición de Juanpi, en el que Míchel tiene depositada mucha confianza. Con la lógica cautela, al haber sufrido molestias en el pubis, normalmente muy traicioneras, el venezolano se suma a la vuelta de Recio (que cumplió sanción ante el Sporting). En la enfermería ya sólo quedan Torres, con un esguince, y los dos lesionados de larga duración (Koné y Kuzmanovic).

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