Malaga CF

a bocajarro

El deporte redime

Nunca el Málaga y el Unicaja se la han jugado a la vez. El 5 de abril de 2017 es ya una fecha histórica para el deporte malagueño. El destino hizo coincidir a la misma hora los partidos más importantes de la temporada de ambos equipos –con permiso de lo que pueda venir aún– y, frente a los malos augurios de los ‘reventaores’, ambos superaron la empresa con nota. Si para los blanquiazules el 0-1 de Gijón se solucionó casi de forma definitiva un curso para olvidar, para los verdes se logró una proeza en una temporada que no pudo empezar de forma más decepcionante. Si algo quedó claro una vez más es que el deporte es imprevisible y permite redimir a cualquiera de sus protagonistas. Pienso en Kameni, cuestionado más que nunca, visiblemente nervioso en los últimos partidos y salvador en El Molinón. Me acuerdo también de Ricca, esta vez con su versión aguerrida, la que tan poco había mostrado esta temporada, o en Míchel, que antes del miércoles, en su primer mes en Málaga, se veía cuestionado por sus dotes de motivador y apenas había podido mostrar más que un excepcional dominio de la escena ante los medios. Pero también me acuerdo de Joan Plaza, la antítesis de Míchel, un técnico poco simpático para los medios pero que ha demostrado en Málaga ser un estupendo estratega y motivador en algunas de las citas más importantes y, en especial, ante rivales teóricamente superiores. Lo sucedido en esta Eurocup, con tres eliminatorias ganadas sin factor cancha y con un 0-18 en el último cuarto del partido decisivo en Valencia, me recuerda a lo que se vivió en el ‘play-off’ de semifinales de la Liga 2014-15 ante el Barça, muy cerca del pase a la final. Al final el deporte siempre ofrece la opción de redimirse. Y de pasar a la historia.

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