Diario Sur
Malaga CF

ojo de halcón

Semana histórica

Será un recuerdo para toda la vida. En el disco duro de la memoria ya nunca olvidaremos que el Málaga tumbó al Barça horas después del traslado del Cautivo y la Virgen de la Trinidad Coronada y que cuatro días antes el Unicaja había alzado el título de la Eurocup. Una semana histórica como preámbulo a una semana mágica. Y bien archivados quedarán el éxtasis en el aeropuerto con el recibimiento al equipo de baloncesto (con las caras de indescriptible felicidad de mis compañeros ‘Agui’, Juan y Quique) y la euforia el sábado vía Whatsapp de tantos amigos que por la mañana, delante del Señor de la túnica blanca y su arrebatadora Madre, me confesaban: «Sergio, hoy tengo el pálpito de que empatamos o ganamos».

Es lo que tiene la fe en todos los sentidos. La fe de Alberto Díaz en llegar a la élite y en ejercer como profesor, la fe de todo el Unicaja en el momento más complicado (de la temporada y del partido en la ‘Fonteta’) y la fe de un tipo con una aplastante convicción y capacidad de persuasión (porque los conocimientos de fútbol vienen de serie) llamado Míchel. Y, sobre todo, la fe en que el trabajo, no el ‘ombliguismo’, siempre da frutos por muy complicado que sea el reto.

Estos días toca disfrutar, de los éxitos deportivos y de nuestra semana más grande, pero también toca mirar al futuro. El Unicaja debe mover ficha para configurar un bloque de garantías con el que competir (y gozar) en una Euroliga de verdad. Y el Málaga está obligado a dar jaque mate en la Liga, pero también a centrarse en una planificación sin cortapisas, alejada de amiguismos, intereses personales y componendas. Hay que ir al mercado, no que el mercado venga a ti. Y el peso de las decisiones debe recaer en Míchel, no en los jugadores. A las pruebas me remito.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate