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Último artículo sobre Dortmund

Se acaban de cumplir cuatro años del desastre de Dortmund y va siendo hora de que el malaguismo supere el trauma de aquella fatídica noche de Thomson, sus linieres y los cuatro amarillos en fuera de juego. Fue mucho lo que se perdió y por tanto enorme el dolor, pero la normalidad se alcanzará cuando dejemos de recordar la tragedia y conmemoremos lo cerca que estuvimos de hacer historia. Por mi parte me comprometo a no escribir más en este aniversario sobre aquella tragedia, que originó la portada de SUR con el tamaño de fuente más grande alguna vez utilizado: «ROBO». Ha pasado demasiado tiempo y el Málaga ha sufrido demasiadas reconversiones como para seguir lamiéndonos las heridas por algo que, obviamente, no tiene solución. Será indicativo del equipo grande que aspiramos a ser considerar aquello como un avatar más de una historia que tiene que escribirse hacia adelante, y no recreándonos en el sufrimiento.

El milagro estuvo tan cerca que aún se entenderán guiños al pasado, como aquel recorte eterno de Joaquín antes de hacer el 0-1 o esa fotografía del marcador del Westfalenstadion en el minuto 83 que refleja un Borussia Dortmund 1 - Málaga 2 y que significaba, ni más ni menos, jugar la semifinal de la vieja Copa de Europa, la nueva Champions. Recuerdo que en los días posteriores a la eliminación, aún en ‘shock’, entre la afición prendió una chispa de optimismo contenida en una frase: «Volveremos a Dortmund». Luego se desmontó todo, se fue Pellegrini, se fueron muchos futbolistas de ese gran equipo y volvimos a ser los de siempre, acabado el hechizo a medianoche. Y ahora recorremos el camino de nuevo, quién sabe si volveremos. Por eso cada vez que arranque la primavera en Málaga recordaré aquella noche. Pero no escribiré más sobre ella.

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