Diario Sur
Malaga CF

A LO PANENKA

REGRESO AL CONFORMISMO

La apuesta por la seguridad, la solidez y la tranquilidad llevó a Míchel a ordenar otra vez una defensa de cinco hombres, pero en este caso la dispuso ante uno de los equipos de abajo. Esa fue la novedad, sin duda. La mala racha del Deportivo y los comentarios de sus jugadores de los últimos días hacía presagiar que era clave frenar al equipo de Pepe Mel al comienzo, cuando iba a buscar de una forma desesperada la portería contraria. Y ahí se econtró con el muro malaguista. La zaga visitante controló sin grandes dificultades a su rival en ese comienzo. La consistencia defensiva malaguista fue alta y provocó que aparecieran los primeros pitos del público contra su equipo. El cuadro de Míchel iba a lo suyo, sin importarle demasiado la belleza del juego, aunque luego llegarían los errores y los cambios de jugadores y de sistema. Otro paso atrás.

El nuevo entrenador malaguista, que ayer acumuló su sexto partido al frente del equipo, está demostrando que no sólo tiene un once definido, sino que cuenta con todos los jugadores, y lo demuestra cada semana al darles oportunidades a casi todos ellos. Ayer entraron Mikel y Chory Castro en el once, y en partidos anteriores les tocó el turno a otros. Este final del temporada, además, le está sirviendo a Míchel para observar detenidamente a los futbolistas y tomar después decisiones. Él será el técnico de la próxima campaña y tendrá voz y voto en la planificación de una plantilla que presumiblemente tendrá muchos cambios.

Parecía que ya estaba todo bajo control en lo relativo a los errores, pero no fue así. Y en una pérdida y en un mal marcaje a Joselu llegó el primer gol del Deportivo, que también supuso un bajón psicológico para los ayer vestidos con camiseta amarilla. La reacción posterior fue tímida y Míchel sólo la buscó con la entrada de Jony y Keko, además de variar el sistema. Y se constató que quedó muy debilitada la zaga, mientras que las opciones de ataque también estaban muy controladas por el conjunto local.

Después del espectacular triunfo ante el Barcelona y la victoria anterior en El Molinón, se esperaba que la reacción llegara algo más lejos con una racha positiva mucho más prolongada. El equipo entrenado por Míchel aguantó una parte, pero después mermó su concentración y permitió que el Deportivo alcanzara su objetivo. El frenazo al Málaga, sin embargo, sirvió para ver cómo aparecieron otra vez algunas carencias que afectan al equipo casi toda la campaña. El cambio de rumbo duró poco, aunque fue suficiente para colocarse en una situación que aporta calma. Ahora queda por saber qué equipo se econtrarán los aficionados el sábado que viene contra el Valencia, en La Rosaleda a la misma hora que ayer: ¿será un once motivado y consciente de que es necesario seguir sumando o quizás un cuadro que se muestre otra vez conformista?

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