Diario Sur
Malaga CF

OJO DE HALCÓN

DONDE MANDA (O NO) PATRÓN...

En el partido más decisivo de la 'era Al-Thani', Champions al margen, ningún representante de la propiedad estuvo en Gijón. El Málaga se jugaba la bolsa (porque descender es un drama económico) y quizá la vida (porque está por ver la viabilidad del proyecto en Segunda), pero ni el jeque ni sus hijos consejeros o con cargo en el club (cuatro) viajaron con la expedición. Tampoco el pasado viernes a La Coruña. Aún recuerdo aquellos días de Año Nuevo en los que Fernando Puche estaba siempre el primero en el entrenamiento. «Dice que es para felicitarnos, pero yo sé que viene a ver las caritas de los jugadores...», bromeaba el &lsquoyayo&rsquo Peiró. Luego llegó Serafín Roldán, del que nunca más se supo (prueba de que presidir el Málaga era para él una obligación y hasta un estorbo), y la orfandad fue absoluta.

Donde manda patrón, ya se sabe, no manda marinero. Y en el Málaga el gran problema reside en que el patrón cree que el único mando es el que le sirve para exhibirse en las redes sociales. Son tantos sus excesos como sus defectos y no se sabe si es por desconocimiento o por capricho. Que ponga más interés en un equipo alevín (aunque deba hacerlo) que en acompañar a la primera plantilla en la cita crucial siembra dudas sobre sus prioridades o también sobre si realmente es consciente de dónde están las habichuelas. Sin el dinero de la televisión por competir en Primera, no nos engañemos, la inversión en la cantera se vería sensiblemente reducida.

La falta de patrón también estuvo a punto de dar con los huesos del Málaga en Segunda después de la frivolidad de entregar el equipo a Marcelo Romero y, sobre todo, a los capitanes. A falta de patrón mandaban los marineros. Afortunadamente se ha corregido a tiempo y Míchel sí ha cogido el timón con fuerza. Él y sólo él maneja la carta de navegación. Sus declaraciones prueban que ni va a consentir rebeliones a bordo ni está dispuesto a esas plácidas travesías, sin objetivos ambiciosos, que tanto gustan en el vestuario. El problema es que en un club tan carente de patrones el madrileño va a tener que asumir demasiadas tareas. Ojalá acierte en todas.

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