Diario Sur

Malaga CF

FÚTBOL ESCRITO

'PIARDA' MULTITUDINARIA

Tres mil quinientos niños, entre ellos mis hijos, acudieron ayer a La Rosaleda para presenciar un entrenamiento del Málaga. Metiéndome en su piel y recordando mis ya lejanos años escolares, no se me ocurre ninguna actividad más apasionante para cambiar por las clases: una piarda' multitudinaria en toda regla pero acordada por los colegios participantes y el club en una iniciativa del todo estimable. Esta actividad, denominada &lsquoValores blanquiazules&rsquo, sirvió para sacar de las aulas por un día la educación y la formación de los pequeños. En la calle, en los estadios deportivos, en el comportamiento fuera de clase, en el ejemplo sano del deporte cuando el deporte es sano y ejemplarizante, hay una veta educativa que no hay que desdeñar, porque es el mejor antídoto para curar el veneno de la violencia que demasiadas veces ensucia lo que no debería ser más que una pasión de niños. Los sucesos acaecidos esta semana en Argentina o en Francia, con linchamientos en las gradas y agresiones a los futbolistas sobre el mismo césped, son palmarios: el fútbol da asco cada vez con más frecuencia, y la responsabilidad de los padres tiende a intentar alejar a sus hijos de semejante porquería y degradación social. Pero admitir el triunfo de los intolerantes, de los asesinos en potencia que pueblan algunas gradas o de los que viven para hacer daño a los demás significa renunciar a una herramienta de integración y educación muy poderosa. La misma debilidad del fútbol es su fuerza: atrae a miles de millones de personas en todo el planeta, acapara la atención mediática. Debe ser ejemplo de superación, trabajo en equipo, respeto. Depende de quién se apodere del discurso. Por eso, iniciativas como la de ayer del Málaga, esa &lsquopiarda&rsquo multitudinaria, se da por bien empleada, aceptada, valorada y agradecida.