Diario Sur
Malaga CF

Mandiá, un segundo entrenador que casi es un primero

Mandiá (derecha) analiza detalles del entrenamiento junto a Weligton y Pellicer.
Mandiá (derecha) analiza detalles del entrenamiento junto a Weligton y Pellicer. / Ñito Salas
  • «Él es más científico, y yo, más de ‘feeling’ y de sensaciones; pone argumentos a mis ideas», dice Míchel sobre él

Míchel no necesita prolongación en el campo. La tiene a su lado y es el segundo entrenador, aunque casi se puede afirmar que es un primer entrenador. No en vano, conviene recordar que Juan Carlos Mandiá había dirigido equipos en Primera, Segunda y Segunda División B hasta que su amigo lo telefoneó para que lo acompañara en Grecia.

Mandiá (así se escribe su apellido, de origen gallego, aunque en su etapa como futbolista se le llamaba Mandía por error) tiene un peso importantísimo dentro del grupo de trabajo y viene a ser también un coordinador de todas las parcelas del cuerpo técnico. No es que sólo Míchel lo elogie, sino que realmente el entrenador malaguista lo admira por su capacidad de trabajo y sus cualidades, que lo llevaron a entrenar al Logroñés, Hércules, Castilla, Racing, Tenerife, Alavés y Sabadell.

Pocos saben la cantidad de horas que ha invertido el segundo entrenador malaguista en escrutar durante estas semanas hasta el más mínimo detalle táctico del equipo o del rival para que se fraguara la remontada. «Él tiene una condición que yo no tengo, y yo, una que él no tiene. Y por eso somos complementarios. A mí, por ejemplo, me gusta ver los partidos en directo; a ‘Charly’ (como lo llama cariñosamente desde que eran compañeros en el Castilla) le da igual saber el resultado porque estudia el partido de la misma manera», explica Míchel sobre su amigo, que al incorporarse al Málaga con la temporada muy avanzada ha vivido solo estas semanas. Su esposa ejerce de profesora en un instituto de Madrid.

«Es un trabajador que no para, nunca se cansa», explica Míchel sobre Mandiá. Y sobre las diferencias entre ambos, el entrenador malaguista es sumamente sincero: «Él es un tío más científico, y, yo, más de ‘feeling’, de muchas sensaciones. Él, por ejemplo, es mucho de imágenes. Siempre pone imagen y argumentos a lo que son mis sensaciones y mis ideas, siempre me hace apuntes que son muy importantes ». De ahí que ambos sean complementarios.

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