Diario Sur
Malaga CF

A LO PANENKA

Golpes a la mandíbula

Este Málaga no amaga, sino que golpea a la mandíbula. Sergio Rico no tuvo que intervenir ayer más que para sacar la pelota del fondo de la portería o para enrabietarse porque en el rechace del penalti Juan Carlos fue el más listo de la clase. No fue un partido de ocasiones para el equipo de Míchel, sino de remates. Desde la frontal, en un mano a mano o en un remate de cabeza. Goles son amores...

Sandro, mejor cuanto más cerca. Y eso que ayer se movió lejos... Las tecnologías permiten ahora gráficos y estadísticas de todos los colores. Por ejemplo, ahora está de moda entre los técnicos el &lsquomapa de calor&rsquo, que sirve para ver dónde juega un futbolista. Y en el caso del canario, ayer ofreció un color rojo en la zona entre la divisoria y la frontal del área rival. ¿Y de qué vale? De nada. Al final marcó un gol, sacó la falta del tercero y provocó el penalti del cuarto.

Es normal que Míchel esté entusiasmado con Pablo. A veces está en zona de nadie y también al no ser atacante el equipo lo paga con menos llegada. Pero hace tantísimo sin balón (ese fútbol que no se ve) que al final siempre es la bisagra para los compañeros. Ayer acabó extenuado porque corrió y corrió para tapar, para recuperar o para apoyar. Hoy se hablará mucho de su golazo, pero, por favor, no se queden sólo con eso...

Para compensar esa falta de presencia en el área Míchel busca que haya mucha más en las bandas. Ontiveros fue ayer más futbolista que extremo (mejor lectura del juego que desborde) y Jony estuvo mejor en el trabajo que en el empleo de sus recursos ofensivos (Abelardo estará sorprendido). Precisamente por ello el Málaga pisó poco el área, pero a cambio recuperó la pelota con facilidad y pudo conseguir no desgastarse.

El Málaga llegó ayer a 42 puntos, algo que se antojaba una quimera hace nada. Cinco victorias en seis jornadas. Pero, por encima de todo, uno tiene la seguridad de que Míchel sabe de esto un rato (aunque sería injusto no dar su sitio a Mandiá). Igual que en Granada el madrileño se adelantó a lo que iba a hacer el técnico rival, ayer demostró que sabía a qué iba a jugar el Sevilla en cada momento, con dos o tres centrales, con &lsquocarrileros&rsquo o con laterales, con juego por dentro o por fuera. Y luego, con los cambios, volvió a meter más chispa. ¡Ah! Y comparen su elección de los jugadores con los de su antecesor...

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