Diario Sur
Malaga CF

PALCO 17

Gozo máximo

Ganarle al Sevilla es el gozo máximo para el malaguismo. En la gran rivalidad entre los dos equipos (y entre las dos ciudades también, por qué no decirlo) se cuentan todos los detalles, por nimios que sean. Por eso la victoria, los tres puntos, la buena racha con Míchel (qué pena que no vinieras antes) además tienen la guinda de endosarle cuatro goles como cuatro soles a los de Sampaoli, los mismos que recibimos en la visita a Nervión en la primera vuelta. Los goles, el juego, la entrega, el sistema... La victoria hizo que La Rosaleda pasara una de esas noches que tardan en olvidarse, con una euforia lógica. Como decía Míchel, qué pena que se acabe ya esto, porque el Málaga está dando de sí mucho más de lo que podíamos suponer, y por supuesto infinitamente más que bajo las órdenes de Romero, que cada jornada que pasa queda cada vez más &lsquoretratado&rsquo.

El partido contra el Sevilla tuvo de todo. El Málaga supo plantear el choque muy bien, y aunque los sevillistas se adelantaron en el marcador a los 30 minutos, el equipo no se descompuso y mantuvo su ritmo y su esquema, para conseguir el empate en un golazo de un Pablo muy hecho. Fue un pedazo de gol, lo mismo que el segundo de Sandro y el tercero de Llorente. El penalti fallado por el gran líder del malaguismo fue remachado por Juan Carlos, y esa fue la guinda de la gran tarta &lsquoblanca&rsquo que ayer se comieron los blanquiazules.

Extraordinario partido de Camacho y Recio, Sandro inmenso, y un centro de la zaga que ha puesto sus galones. Es increíble que Míchel haya recuperado a Ricca y a Llorente, especialmente a este último. Eso sí, tendrá que dedicarse a Ontiveros, que no acaba de cuajar, y a Jony, al que le hace falta de una vez un gran partido y no le sale. Hasta Kameni parece que ha mejorado con los pies, lo cual ya es casi un milagro... Este es 'otro' Málaga. Muy bien dirigido, porque el cambio táctico que hizo el técnico local tras la lesión de Ricca dejó en paños menores a Sampaoli y al 'visionario' Lillo, que no supieron por dónde meter mano a un rival que acabó machacándolos. Gozo de partido y de triunfo. Este es el Málaga que soñamos.

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