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Malaga CF

Luis Hernández: galones en el campo y pronto en el vestuario del Málaga

Luis Hernández trata de sacar a Míchel de la tángana el pasado domingo.
Luis Hernández trata de sacar a Míchel de la tángana el pasado domingo. / Salvador Salas
  • La imagen del domingo, cuando sacó a Míchel de la tángana con algún empujón, refleja la personalidad del madrileño

Fue una imagen insólita, probablemente la más comentada por muchos aficionados del Málaga tras el encuentro con el Celta. No se suele ver a un jugador empujando a su entrenador... aunque en este caso sea obligado analizar la situación. Probablemente la escena ha servido para que el malaguismo haya comprobado la personalidad de un futbolista que llegó en diciembre casi sin hacer ruido y que ha ejercido en la defensa ese liderazgo que tanto se había echado en falta en la primera vuelta. Por eso no debe de extrañar la actitud de Luis Hernández con Míchel, más propia de un capitán.

Después de los dos días de descanso, la plantilla malaguista vuelve hoy al trabajo y probablemente Míchel, con su sentido del humor, le gaste alguna broma a Luis Hernández. O quizá le lance algún ‘tirito’. Ya se conocen de la cantera del Real Madrid (el zaguero estuvo allí una docena de temporadas), así que, de suceder, habría enmarcado dentro de la cordialidad que reina entre ellos. Es más, muchos no conocen que el futbolista rechazó una oferta del Olympiacos, al que precisamente entrenaba entonces Míchel, cuando competía en Segunda con el Sporting.

Pocos esperaban que Míchel se dirigiera raudo y veloz al banquillo del Celta. Lo hizo inicialmente para defender a sus jugadores y con buenas maneras, pero algún comentario provocó que saltara como un resorte. En plena tángana apareció Luis Hernández, que también trataba de apaciguar los ánimos, y al ver desbocado a su entrenador optó quitarlo de enmedio. El primer intento de sujetarlo fue en vano y el defensa madrileño no se anduvo con chiquitas. Lo sacó a empujones de la refriega. Incluso, tras comprobar que su entrenador no se calmaba, lo agarró por la cintura y lo obligó a retroceder hacia una zona más tranquila.

El gesto de Luis Hernández refleja a la perfección su personalidad, quizá hasta ahora más evidente en el terreno de juego que en el vestuario. Probablemente porque sea un recién llegado, el defensa madrileño es menos elocuente en el seno del grupo, entre sus compañeros, que en su etapa en el Sporting. Entonces, siempre fue un futbolista de peso y que fue elogiado por su personalidad. Quizá sea porque, como se suele decir en este deporte, los galones se ganan en el campo y él se haya considerado un recién llegado.

De eso, de galones, se espera mucho en el futuro con Luis Hernández. Nadie cuestiona que el madrileño se convertirá la próxima temporada –más, si cabe, con el relevo generacional que ayer apuntó este periódico– en un futbolista importante en la plantilla. Desde luego, reúne todos los requisitos. Su profesionalidad es insuperable, hasta el punto de que cuida la preparación física y la alimentación como muy pocos. Se interesa habitualmente (aquí y en el Sporting) por los ejercicios que se van a poner en práctica en el entrenamiento, un detalle crucial para el calentamiento o los estiramientos. Y ese es sólo un ejemplo.

En el vestuario de momento se ha mostrado más bien callado, con toda seguridad porque ha entendido que debía asumir su rol y, por supuesto, el de los más veteranos. Pero en el campo su actitud ha sido bien distinta. Cuando jugó con Demichelis fue habitual verlo cambiar impresiones durante el encuentro para evitar errores personales o colectivos, pero a raíz de la suplencia del argentino (tras el encuentro frente al Alavés) asumió con naturalidad ser el ‘jefe’ de la defensa.

Míchel ha conseguido recuperar a Llorente (otra cuestión que no admite debate), pero también convendría destacar el papel de Luis Hernández. Al joven futbolista cedido por el Madrid le pesó en la primera vuelta verse como el teórico líder de la cobertura tras la lesión de Weligton. Sin embargo, desde que ha asumido su papel secundario debido a la posición hegemónica de su compañero, más experimentado, también se ha liberado de la presión que lo atenazaba. Fue demasiado elocuente en la cita decisiva de la temporada, en Gijón, cuando ambos debían ser muy cuidados en la marca con los puntas rivales. Luis Hernández marcó la pauta desde el primer minuto. Con el paso de las jornadas se ha demostrado el acierto de su incorporación en enero, pero por su peso en el grupo tendrá más valor en el futuro.

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