Diario Sur
Malaga CF

FÚTBOL ESCRITO

¿QUIÉN DECIDE SOBRE SANDRO?

Una vez le pregunté a Darío Silva, cuando era el estandarte del Málaga y salía casi cada tarde ovacionado de La Rosaleda, si alguna vez se iría al Sevilla. «Claro que sí, yo juego al fútbol por dinero», dijo. Años después escuchó y aceptó una oferta del equipo sevillano. Cambió su número 9 blanquiazul por un insulso 4 en el Pizjuán y se quitó el tinte rubio con el que atemorizaba a los rivales para lucir un cráneo rapado. De repente no era él, ni en la indumentaria, ni en la pinta ni en el juego. Hace pocas semanas estuvo en La Rosaleda y admitió el error de haberse ido al rival andaluz. Pidió perdón a la afición que tanto le quiso, que le idolatró por su fuerza contagiosa, su espíritu competitivo y su capacidad para volver locos los partidos para ganarlos. Estos días se habla mucho del futuro de Sandro, otro ídolo en La Rosaleda, con una hoja de servicios malaguista más corta que la del genial uruguayo pero con similar cariño demostrado de los seguidores, que cada minuto 19 ensordecen el ambiente con el grito de «Sandro, quédate». No sabemos lo que hará Sandro, cuyo potencial, edad y precio le hacen ser posiblemente la mejor opción existente ahora mismo en Europa. Conviene no ser ilusos porque el proyecto malaguista debe sostenerse sobre el realismo y el rigor. No se puede competir en dinero con casi ningún club de los que quieren al canario en sus filas. Tampoco en cariño: ahí ya ha ganado el Málaga. Sandro se quedará o se irá. Si se queda lo disfrutaremos, y si se va le añoraremos. Aunque esa añoranza será menor si se pone según qué camiseta. Que le pregunte a Darío Silva. La cuestión es quién decide, si él o su agente.

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