Diario Sur
Malaga CF

A LO PANENKA

ESTE SÍ ES RECIO

No sé si es que se ha visto capitán para la próxima temporada (ayer lo fue), pero Recio es otro, un futbolista con mayúsculas. Este sí es el que todos esperábamos, un centrocampista con llegada, criterio, toque a la primera y sin aspavientos ni amonestaciones. Hasta ahora pudiera pensarse que también le beneficiaba el sistema con tres hombres en la medular (como cuando estuvo en Granada), pero ayer no fue así y también estuvo a un nivel alto. Y, sobre todo, va camino de quitarse el sambenito que lo acompañaba ante los árbitros. Una gran alegría.

La propuesta de Míchel fue interesante para afrontar el partido. Bloqueó la salida de balón de la Real (es decir, a Illarramendi), cerró las bandas para que los laterales rivales, de mucho recorrido, no lo tuvieran fácil, y además con la presencia de tres centrales el Málaga pudo protegerse de la constante movilidad de los puntas rivales (Vela, Willian y Juanmi). Todo pintó bien mientras la presión se mantuvo... En cuanto decayó, el equipo donostiarra tuvo la posesión y ahí comenzaron los problemas.

El Málaga necesita un ‘9’ como el comer, una referencia arriba, un tipo que moleste a los centrales. Sandro es básico en este equipo, pero, ¿cuánto tiempo real estuvo dentro del área? Es difícil que los centrales contrarios se vean incomodados si no tienen que vigilar a un futbolista. Keko y Jony son demasiado extremos, apenas tienen juego ‘por dentro’, y es difícil sacarles jugo si les falta alguien al que ponerle el balón en la zona de remate. Esperemos que se corrija la próxima temporada. Mientras tanto, a aprovechar los espacios.

El equipo estuvo especialmente blando a balón parado. No tuvieron los jugadores del Málaga (porque en estas acciones defienden todos o casi todos) la necesaria concentración y contundencia para evitar tantos apuros cada vez que se produjo un córner en contra. En esa faceta la Real tuvo opciones para dar y regalar. Cuando se habla de competir, hay que hacerlo en todas las facetas del juego.

El Málaga no se encerró, lo encerró la Real. El dominio local fue incontestable en muchas fases de la segunda parte. Se jugaba mucho. Eusebio reforzó el juego con Canales (y con eso la hegemonía se incrementó) mientras Míchel apuntaló la cobertura para que la experiencia de Demichelis tirara del equipo hacia adelante. Aun así, lo que son las cosas, Sandro tuvo un par de ocasiones. En la primera llegó demasiado forzado al remate; en la segunda Rulli le adivinó la intención en la vaselina.

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