Malaga CF

El Málaga mantiene la marcha

Lopeor del partido disputado anoche en Anoeta fue, sin duda, el árbitro. Jaime Latre tuvo dos fallos garrafales que sin duda marcaron el partido, el penalti señalado a Keko que no fue y no haber expulsado a Raúl Navas a los pocos minutos de comenzar el segundo tiempo tras una dura entrada a Juan Carlos. Por lo demás, un gran partido en el que el Málaga demostró, aparte de su buen momento, que sabe sufrir y defender, y sobre todo que ha descubierto con la llegada de Míchel, aparte de su recuperada autoestima individual y colectiva, que tiene una enorme pegada desde fuera del área, porque los dos goles conseguidos ayer fueron consecuencia directa de otros tantos trallazos, el primero de Juan Carlos que remachó Luis Hernández, y el segundo de Recio. En el fútbol de hoy se han perdido los disparos desde fuera del área, pero el Málaga sabe que ahí tiene un arma decisiva. Al final fue un empate justo, porque los dos equipos se vaciaron. La Real buscaba la victoria que le hubiera servido para irse casi directos a Europa, y el Málaga, seguir su disfrute en este tramo final de Liga gozoso, y algo que es fundamental y que parece que muchos olvidan: el propio orgullo.

El encuentro fue intenso y vibrante, con fases de muy buen juego, y no pocas ocasiones de gol. Unos y otros merecieron no perder, y eso fue lo que ocurrió.

La ausencia de Camacho la solventó Míchel con un excelente cambio de sistema y tres jugadores arriba que durante muchos minutos ahogaron las salidas locales. Keko, Jony y Sandro formaban una fornida primera línea, mientras que Recio y Pablo aguantaban en la medular con uan sólida defensa en la que sobresalió Juan Carlos, que hizo absolutamente de todo y encima bien.

A falta de seis minutos, el Málaga ganaba, pero el joven canterano Bautista cazó un centro para el 2-2 en un gran partido con un mal árbitro, decisivo en dos jugadas clave.

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