Malaga CF

LAS COSAS DE CAÑETE

El Málaga, como un auténtico conjunto

Conclusión que sacamos de Anoeta: el Málaga llega al final de la competición como un auténtico conjunto. El que lo ha conseguido ya saben quién es, y perdonen la forma de señalar. El Málaga actual juega con desparpajo, seguridad, fluidez y conexión en las tres líneas. Como en cada casa de vecino, unos son positivos y tienen más clase, pero entre todos forman un auténtico equipo. La Real, bien, ponderada durante toda la Liga por su excelente fútbol, se encontró con un Málaga que lo único que se jugaba era el partido. Los de San Sebastián, al final, con fundadas y necesarias aspiraciones de victoria, tuvieron que contentarse repartiendo todo con el Málaga: marcador, puntos y espectáculo. Vamos con el postpartido: Sombrerazo a Recio. Antonio Fernández Benítez, que de esto sabe como el que lo inventó, ni me acuerdo los años que lleva anunciando que es un futbolista completo. Ahí está Recio. Ante 21.000 espectadores dio una clase magistral de voluntad, tino y aciertos. Fue el motor. Y como guinda de adorno, sacó un gol cantado en su portería y metió otro de impresionante zambombazo lejano en la de enfrente. Por lo que más quieran, que se olviden de Recio desde ya. No sería la primera vez que dejan la plantilla en cueros... De ahí la preocupación.

En puro y coloquial andaluz, una 'chalaúra' no deja de ser una tontería, algo escaso de entendimiento o simplezas para no tomarlas en serio. El Málaga C. F. tiene un propietario -de momento- que a su vez ostenta la presidencia rodeado de tres hijos en cargos relevantes. Él, Al-Thani -aparte de buscarse algún follón que otro tuiteando-, debería hablar públicamente ante los medios de comunicación para dar a conocer sus intenciones. Lleva cinco años entre nosotros y a lo más que ha llegado ha sido a unos paupérrimos monólogos que no han aclarado absolutamente nada. Al contrario. Es hora de dejarse de pamplinas por el estilo cuando llegamos al final de campeonato. ¿Que Sandro se larga?... Más claro que los 'tuits' del presi. Y si a Sandro lo acompaña Camacho y alguno más, entonces el Málaga puede fichar. Vamos más &lsquolistos&rsquo que aquel que vendió el coche para comprar gasolina. Eso, se marcha un buen jugador, entra dinero y nos traemos en propiedad a un tuercebotas. Y perdonen la forma de señalar. Creo que ya es necesario que la afición se pronuncie, que se aparte del «sí, bwana» y exija. De lo contrario -políticos aparte- vamos a tener el equipo «que nos merecemos». Lo dicho: vender el coche para comprar gasolina.

Otra gansada. Que si viene el Madrid, que si Míchel, que si en el Barcelona no tienen memoria y olvidan del 2-0... Por madridista, que no lo disimula, ya quisiera Míchel poder ganarle a su Real por 5-0. Sería su mejor tarjeta de méritos para llegar a su banquillo. Más, Míchel organiza, prepara, dirige, pero no juega. En fin, que la mañana va de necedades. Y las que te rondaré morena. Todo puede suceder en un partido. Lo que no se puede es presentarlo rodeado de barbaridades y de 'chalaúras'. El encuentro se va a disputar. Estúpidos, ¡fuera!, por favor...

Desconozco cuándo, cómo y por qué los entonces mandamases decidieron que la portería de fútbol midiese 7,32 de largo por 2,44 de alto. ¿Por qué esos centímetros de pico, sin redondear? Puede que date de los relevos egipcio-griego- inglés. De cuando rugby y balompié se desgajaron. Simple apreciación. Lo que sí es cierto es que la distancia entre los tres palos son las comentadas per sécula. Y tan real, además, que la regla número 1 de la International Football Association figure invariable. Allá por los años 60 se produjo un cambio en un campo español. Nuestro viejo conocido Domingo Balmanya fue el seleccionador de los dos bandos en los que entre otros figuraba Kubala. Se enfrentaron en un partido cuyas porterías medían 10 metros de largo y dos y medio de alto. No sé si el público se divirtió. Lo que es real es que el partido terminó 9-6 y la mayor parte del tiempo se dedicó a los saques del centro. Ensayo, pues, fallido y ahí siguen los 7,32 x 2,44. La próxima semana comentaré cómo se jugaron partidos de competición en La Rosaleda sin las medidas reglamentarias.

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