Diario Sur
Malaga CF

FÚTBOL ESCRITO

CUANDO FUERON HÉROES

Se va Weligton, líder del Málaga moderno, trozo de escudo del club que se enseña con orgullo, capitán general. Se va también Demichelis, ya sin la melena de Viberti con la que llegó para formar parte de la época más bonita del fútbol en esta ciudad. Pasa el tiempo para todos, pero para los futbolistas vuela. Los ralentiza, les quita la fuerza de las piernas, que ya no llegan a tiempo a los cruces que impiden goles; y les dificulta la concentración cuando ven a chavales que pueden ser sus hijos disputándoles balones con la imparable velocidad del adolescente. Weligton y Demichelis son historia del Málaga, el primero central eterno, el segundo a su lado en el campo y en el corazón del malaguismo. Enamorados de Málaga, uno brasileño y otro argentino, costasoleños, se han merecido nuestro agradecimiento por haberse puesto sobre el pecho y haber defendido el escudo con el Castillo de Gibralfaro, el mar y las rayas blanquiazules verticales. Gloria a Weligton y a Demichelis en su adiós, y gloria también a otro estandarte del malaguismo como Duda, víctima, como todos, del paso del tiempo, de los músculos debilitados en tanta subasta de la pierna por los campos de España y Europa; profesionales cuyos besos al escudo no sólo no rechinan, sino que se aplauden porque son de verdad, como los que dio Isco cuando su gol al Oporto, como los que seguro que da hoy cuando nadie le ve. Pasa el tiempo y empieza a borrar los rastros aún palpables de la reciente gloria. Los futbolistas que nos hicieron llorar de alegría primero y de pena después, aquella noche de Dortmund, o se han ido ya o se van a ir en breve. Pero quedan los recuerdos de sus gestas, su retrato siempre joven de cuando fueron héroes.

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