Diario Sur
Malaga CF

FUERA DE JUEGO

MÍCHEL SE EQUIVOCÓ

Un Málaga-Madrid da mucho de sí, sobre todo si coincide con la proclamación de campeón del equipo blanco. Pero la experiencia fue aleccionadora, porque permitió conocer cómo son los &lsquograndes&rsquo y cómo se las gastan. Cómo desprecian y faltan al respeto. Valgan dos ejemplos de publicaciones tradicionales, en este caso cercanas a la entidad azulgrana: primero, sabiendo que el club de Martiricos quiere al madridista Mariano desde el pasado verano, afirmaron tres días antes del partido que, «al parecer», decían, se estaba negociando este fichaje. Y en segundo lugar, después de ver el partido y tener clarísimo que el equipo blanquiazul hizo mucho más de lo que suelen hacer los &lsquograndes&rsquo cuando no se juegan nada, dieron cobertura a una sospecha increíble sobre Mikel, porque le pasó el balón entre las piernas y lo recibió Ronaldo, sin consecuencias al final. Es un ataque al Madrid, sin duda, pero se juega con la profesionalidad de un tercero. Lamentable. Esto invita a analizar los errores de las estrellas de los &lsquograndes&rsquo para ver a quién favorecen en cada caso.

Por eso, Míchel se equivocó. Su pasado madridista y sus palabras iniciales sobre sus preferencias le forzaron a dar un paso atrás. Ese revuelo le impidió actuar con más contundencia, y centrándose sólo en su plantilla y en su gente. Se equivocó porque no debió callarse la semana antes, sino que tuvo que hablar, y mucho, del Málaga y de sus objetivos casi cumplidos. Se equivocó por &lsquocomprometerse&rsquo a ser competitivos y profesionales, porque eso siempre es así. Se equivocó teniendo consideración por unos y otros, porque siempre que pueden, como se ha visto, desprecian al Málaga y a su afición. Se equivocó por no alinear en el once titular, entre otros, a Duda y Demichelis, que se despedían, por el qué dirán. Se equivocó al no permitir que estos dos jugadores u otros que se van tuvieran la oportunidad de ser sustituidos para que recibieran un rápido homenaje del público, ya que una pequeña pérdida de tiempo podría molestar. Se equivocó al querer transmitir a los cuatro vientos que su equipo actuaría como si se jugara algo, cuando no era así. Era lo mismo. El esfuerzo por ser más honesto aún no mereció la pena. Es evidente. Se equivocó claramente.

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