Diario Sur
Malaga CF

LAS COSAS DE CAÑETE

ESTAMOS COMO SIEMPRE

El Real Madrid es el mejor. No se puede negar. No necesita explicación. Es evidente. Cada aficionado tiene su equipo, sus colores y su pasión que permanece de por vida. La realidad se viste de fidelidad. La salsa adecuada a un deporte rey llamado fútbol. ¿En que rincón -no digo de España o de Europa- no sabían que el sábado se celebraba un acontecimiento? Obras son amores. Las del Real Madrid la historia las presenta y la tecnología las une. Doce Copas de Europa, doce. La leyenda continúa. El Madrid de hoy, como el de los 50 y 60, está en la cresta de la ola. De momento, indiscutible. Del blanco y negro al led. Doce títulos europeos. En los 50, cinco fueron bajo la denominación de Copa de Europa. Desde los Di Stéfano, Gento, Pirri&hellip A los Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos, Isco&hellip Que han doblado Champions seguidas. El buen aficionado al fútbol, simpatías, fobias y colores aparte, deportivamente reconoce este registro, de España además. No necesita explicación, no se puede negar. Es evidente.

En el compro-vendo-presto del Málaga estamos como siempre. En la plantilla sobran jugadores con contrato en vigor. Aparte de que el entrenador no cuenta con ellos, no llegan ofertas ni para cesiones gratis. Sí, como descabelladamente ha sucedido con el meta Ochoa. Había prisas para borrarlo del plantel y lO empujaron al Granada con la ficha de la temporada pagada. Ahora el Málaga busca portero y va a traer a Roberto, a petición de Míchel, previo pago de traspaso.

¿Qué van a hacer con los repescados Tighadouini y Cifu, este firmado en enero y que ni siquiera llegó a debutar? ¿Y con elementos de la recién terminada campaña, casos de Koné y Santos, entre alguno más? Como no se ha cumplido el tope salarial, la Liga aprieta, exige y prohibe. El Málaga necesita vender. Urge. Para colmo, el más cacareado y no deseado de Sandro al Atlético de Madrid, que se ha conocido de manera más o menos oficial al mismo tiempo que la ratificación que prohíbe al club &lsquocolchonero&rsquo fichar hasta enero de 2018. Fecha que nos deja con el culito a la intemperie. ¿Que podemos contar con Sandro hasta diciembre? Muy bien. Y después, ¿qué? ¿Cómo se cubre el importante hueco que deja el canario con cinco meses de Liga por delante? Camacho, a la espera: o bien el nuevo contrato que el Málaga le prometió hace un año&hellip o la venta de sus derechos a otro club. Más. Llorente, que no había realizado una buena temporada y que al final se enmendó con Míchel, se va a la Real Sociedad. Menos mal que se pelea por la cesión de Mariano. Ojalá.

Del Málaga-Real Madrid celebrado en la jornada de Nochevieja de 1973 hay más que contar. Ganó el Málaga, de penalti. Ya me referí a la caballerosidad y exquisito talante mostrado por Miguel Muñoz al término del encuentro. El gol, además, llegó en un momento psicológico, porque Vilanova transformó la pena máxima a un minuto del descanso. En el Real, entre otros, figuraron nombres históricos como los García Remón, Benito, Santillana, Pirri, Zoco y Velázquez. Por cierto, que el exmalaguista, un tipo tranquilo, fue expulsado al principio de la segunda parte. Santillana estrelló dos balones a la madera, pero ganó el Málaga con, entre otros, Deusto, Macías, Monreal, Bustillo y Migueli. Vamos con la segunda anécdota (esta sí que es recordada). En un lance del encuentro, en el sector de Fondo uno de los jueces de línea fue blanco de un trozo de hielo lanzado desde la grada. No se trató de un pedacito. Le tiraron una buena porción de barra de hielo, de las que se utilizaban para enfriar en los bares del campo. El fuerte golpe en la cabeza del abanderado fue espectacular. Le abrió una gran brecha que necesitó asistencia médica durante un buen rato, que el partido permaneció detenido. Al final, el linier, apellidado Villanueva Nieto, con un aparatoso vendaje, prefirió continuar. A partir de aquel instante, se erigió en favorito del público, que jaleaba cada uno de sus banderazos. Por coincidencias de la vida, pasados unos años conocí a Jesús Villanueva, con el que me unió cierta amistad y casi todos los años celebrábamos un reencuentro. Villanueva Nieto cursó Medicina y durante muchos años -hasta hace dos- fue jefe de los servicios médicos del Zaragoza, con el que viajaba. Por supuesto que recordó muchas veces aquella Nochevieja del 73.

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