Diario Sur
Malaga CF

FÚTBOL ESCRITO

DESTINO INCIERTO

El Málaga está estos días a medio camino de no se sabe dónde. Hoy el asunto de Sandro es un lastre para la planificación del club, ya que estamos en un escenario del todo indeseable: parece que se queda, pero unos meses, para irse a mitad del curso próximo al Atlético de Madrid, club con el que tiene un acuerdo pero que no puede inscribir futbolistas hasta enero por una sanción relacionada con los fichajes de jugadores jóvenes.

Míchel quiere a Sandro, claro, y como él todos los malaguistas, pero no se puede evitar una sensación de despecho como la que puede sentir una persona cuya pareja está esperando a que pase el tiempo para irse con otra, más guapa o con más dinero. La sensación es amarga, porque al final los clubes de nivel medio como el Málaga deben anteponer el pragmatismo a la dignidad. Y tener a Sandro medio año es mejor que no tenerlo, porque algunos goles hará y algunos puntos garantizará. Lo que pasa es que hace muy poquito que este equipo ha competido de igual a igual, e incluso con una cierta superioridad, contra los grandes. Con sus futbolistas en plena propiedad, Cazorla, Toulalan, Baptista, Caballero, Joaquín, Isco. Ganábamos al Barcelona, al Atlético, al Milán, al Real Madrid, nos echaban de la Champions en la antesala de la final. Y ser ahora el pasatiempo de futbolistas que nos confortan un tiempito pero que están listos para irse con otra más guapa no es plato de buen gusto. Sandro ha sido nuestro un año, y lógicamente tiene sus aspiraciones profesionales. Pero este me quedo para irme no convence y retrotrae al Málaga subsidiario cortoplacista, al del otro lado del telón de acero económico inquebrantable. Condenados a no disfrutar de un gran jugador más de una temporada.

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