Malaga CF
Míchel en una sesión de trabajo con el equipo.
Míchel en una sesión de trabajo con el equipo. / Ñito Salas

El aval de la continuidad en el Málaga

  • El Málaga parte con la ventaja de la permanencia de Míchel frente a la revolución en los banquillos vivida en Primera

Afalta de la confirmación oficial del argentino Luis Zubeldia en el Alavés y del italiano Roberto de Zerbi en Las Palmas, los clubes de Primera ya han movido ficha respecto a una decisión vital a la hora de planificar la próxima campaña. Una vez más, hay revolución. Casi la mitad de los clubes (ocho de diecisiete) que no descendieron han optado por un nuevo responsable, lo que implica inevitablemente un proceso de adaptación.

No será el caso del Málaga, que sigue con Míchel, que dirigió la última docena de partidos de la campaña anterior y que llevó al equipo a la undécima plaza clasificatoria tras superar una preocupante sangría de puntos desde finales de 2016. Si bien es cierto que el Málaga no ha tenido un dibujo definido con el preparador madrileño, este ya dejó claro a su llegada que su librillo no pasa por ser fiel a un esquema, sino por sacar el máximo rendimiento de la plantilla y adaptarse siempre a las circunstancias de cada partido. Con esas premisas, el cuadro de La Rosaleda superó su crisis de confianza y llegó a sumar seis triunfos en un intervalo de siete jornadas, lo que le catapultó en la tabla.

En el fútbol actual la paciencia de los clubes con la labor del entrenador continúa en niveles mínimos, de ahí que los nueve de Primera que han decidido mantener a sus técnicos lo hacen apoyados en motivos deportivos más que sólidos: el Real Madrid (Zidane), tras el histórico doblete (Liga y Champions); el Atlético de Madrid (Simeone), amparado en un ciclo glorioso con el argentino, alma máter del proyecto; el Villarreal (Escribá), satisfecho con el trabajo de un preparador que cumple con las expectativas; la Real Sociedad (Eusebio), que vuelve a Europa y mejoró sensiblemente la pasada campaña en sus prestaciones; el Espanyol (Quique Flores), de menos a más de forma clara en su rendimiento el último ejercicio; el Eibar (Mendilibar), que estuvo cerca de ir a Europa y completó la mejor temporada de su historia; el Deportivo (Mel), para dar continuidad al técnico llegado al final de la Liga para asegurar la permanencia, y el Leganés (Asier Garitano), tras la proeza de la permanencia en el curso de su estreno en la élite.

Por contra, los cambios de técnico trasladan un obligado periodo de pruebas a sus clubes, en algunos casos más traumáticos. En el Barcelona ya hay debates sobre cómo podrá Ernesto Valverde dar continuidad a la filosofía habitual del cuadro azulgrana con un Iniesta decadente y sin fichajes de relumbrón en el centro del campo. El Sevilla, tras tener a un entrenador de personalidad muy acusada, recurre a otro de ese corte, Eduardo Berizzo, que ha ganado prestigio en su ciclo en el Celta;el Athletic premia a Ziganda por su papel en el filial tras perder al ‘Txingurri’; el Valencia, limitado en su economía, recurre a uno de los técnicos nacionales más reputados, Marcelino, que la pasada campaña no pudo sentarse en ningún banquillo de Primera por haber hecho la pretemporada con el Villarreal; el Celta apuesta por Unzué, que ya fue segundo de Luis Enrique cuando estuvo en Vigo y que sonó para suplir al asturiano en el cuadro ‘culé’, y el Betis ha fichado a Setién, que tan buen sabor dejó en Las Palmas por su fidelidad al juego de toque.

Las novedades de fuera son limitadas, porque los clubes prefieren apostar sobre seguro, de manera que Zubeldia (Alavés) y De Zerbi (Las Palmas) son las únicas excepciones, y a falta de sendas confirmaciones. El primero, con apenas 39 años, ha tenido éxitos en el fútbol colombiano, y el segundo no tiene un gran palmarés en Italia, donde ha dirigido a clubes modestos (Foggia y Palermo) y es el benjamín entre la nómina de preparadores de Primera, con 38 años.

Entre los recién ascendidos, el Levante premia con la continuidad al exmalaguista Muñiz tras una campaña histórica, y lo mismo sucede con el Girona, en el que Pablo Machín (a falta del respaldo oficial) había tenido ya al equipo al borde del salto de categoría en dos ocasiones antes del éxito actual, que va a suponer el debut de este club catalán en la élite del fútbol español. Queda por saber qué sucederá con el técnico del equipo que salga airoso de los ‘play-off’, el Getafe, el Cádiz, el Tenerife o el Huesca, con Bordalás, Álvaro Cervera, Martí y Anquela muy favoritos para continuar.

El aval de Míchel es también el de la experiencia. A pesar de haber estado antes en sólo dos clubes más de la categoría (el Getafe y el Sevilla) y de haber completado la temporada desde el principio hasta el final en sólo dos ocasiones, en las campañas 2009-10 y 2010-11 en el club madrileño, es el octavo con más partidos dirigidos en Primera en la Liga española entre el plantel de técnicos. Le superan Valverde (348), Mendilibar (284), Marcelino (241), Quique Flores (236), Simeone (212), Mel (170) y Escribá (146). Míchel, en concreto, suma 129. Lógicamente, si hubiera que recurrir al total de partidos en la élite incluyendo otras ligas, el ‘míster’ malaguista subiría algunas posiciones.

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