Malaga CF

LAS COSAS DE CAÑETE

ANTES DE ENTRAR, DEJEN SALIR

No creo estar equivocado. El Málaga, lo que vende, que no es poco, lo cobra en billetes. Y lo que compra lo paga en chatarra. La diferencia determina a la empresa. Dicen, comentan y hasta afirman que el meta Roberto va a ser el primer fichaje. A poca distancia colocan al francés Baysse. Por la experiencia de los últimos años, ¿Quedará dinero para otras incorporaciones?

En mi niñez nos enseñaban unas normas llamadas de urbanidad, orientadas a una serie de comportamientos de las personas para convivir lo mejor posible. La educación es la base de estas reglas. En los últimos días, siguiendo las gestiones que realizan en el club para configurar la plantilla, me ha recordado una tan simple como eficaz: Antes de entrar, dejen salir. Fácil y positiva como se puede comprobar en el día a día. En La Rosaleda para potenciar sus efectivos, primero tienen que desprenderse de los jugadores que, con contrato en vigor, sus responsables técnicos han valorado que no deben continuar en el club. Formas y modos. Primero, el acuerdo para la rescisión. Segundo, un traspaso y, en tercera posición, la cesión. ¿Y si no se llega a ninguna de estas fórmulas por falta de ofertas?. De nada vale la norma de urbanidad. El Málaga ha comunicado con los futbolistas. Conocen que no cuentan, pero tienen años de contrato que les liga al club. En este caso se encuentran Koné, Tighadouini -de este aún queda parte por pagar del traspaso-, Horta, Cifu, Santos, Mikel y Peñaranda. Por otra parte, para el compro-vendo-presto del verano, el Málaga tiene bloqueado el tope salarial y necesita aligerar fichas y gastos. Esto, aparte de los que están deseando traspasar para generar ingresos y poder contratar a otros más baratos.

Al día de hoy la situación está complicada. Si no hay ofertas para los que no cuentan para Míchel, malo. Es lógico que se aferren a su actual contrato. En cuanto a los que sí han rendido y son interesantes para que continúen, el efecto endeudamiento y las exigencias de la Liga, invitan a sus traspasos. Los clubes están al acecho. Se guardan las ofertas, esperan, dejan pasar el tiempo para que sea el Málaga el que se lance al mercado para vender. No es lo mismo la oferta que la demanda. La situación la pintan laboriosa, difícil y contrarreloj. En la primera salida, la de Sandro, quedan cabos que atar con el Atlético de Madrid, que no puede hacer oficial esta adquisición hasta enero. ¿Cuándo cobrará el Málaga? ¿Y cuánto? ¿Se verá obligado a aceptar cesiones? ¿Permanecerá el jugador hasta enero con los riesgos que conlleva? Y ha aparecido el Everton...

Arnau trabaja. No para. Viaja, habla, llama, pregunta. Se muestra incansable cuando sabe perfectamente que una gestión suya &lsquolevanta la liebre&rsquo para que otros lleguen con dinero contante y se lo lleven. Han salido muchos nombres a la palestra, empujados por los representantes de los jugadores para hacer caja. De todos los que se han relacionado con el Málaga, el que más me ha motivado ha sido Mariano, del Real Madrid. La ilusión me ha durado poco. En cuanto conocí unas declaraciones de Zidane, olvidé a Mariano de blanquiazul. El técnico &lsquomerengue&rsquo ha anunciado que este jugador tiene que salir con derecho de recompra. Aquí no vale el préstamo. A lo que más podía aspirar el Málaga. Otra de las muchas gestiones que se van a hacer puñetas. ¿Será por nombres?... Repregunto: ¿Qué opina Al-Thani de esta situación?

Soy un convencido de que las primas de terceros son tan antiguas como las mismas competiciones. En los años sesenta supe de una y varias primas. Aún sin ser de dominio público, eran conocidas. El portador del maletín con la pasta, tenía que viajar a la ciudad del equipo primado, para mostrar la cantidad fijada con los correspondientes billetes, y la cita posterior al partido, para la entrega. El Málaga que se jugaba la permanencia en Primera en un campo catalán, había gestionado un dinero extra con determinada persona. La jugada no salió como deseaban los paisanos, que llegaron a manifestar que el Zaragoza, que también se jugaba el descenso, había apostado con el mismo sujeto que no había cumplido con el club malaguista. Poca vergüenza, la que quieran y además, hablaban de palabra de honor. Fue un descenso de tantos. Los tiempos, las citas, los bancos, los medios, y las personas han cambiado, seguro. ¿Y los chanchullos?

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