Área de meta

Ahora, más que nunca

FERNANDO PERALTA ÁREA DE META

Dentro de las decisiones habituales que se toman en el seno de un club de fútbol entra la de destituir a su técnico cuando los resultados no acompañan. Espero que, por una vez, se analicen seriamente las ventajas e inconvenientes que tendría esta medida, de sopesarse en el conjunto malaguista. No recuerdo a ningún técnico que, en la situación del Málaga, sea tan exculpado y respetado, tanto por la plantilla como por la afición en un momento como el que atraviesa el equipo. Aunque, desgraciadamente, en este tipo de situaciones cuando las quejas se vuelven al palco las decisiones afectan al banquillo.

La gran mayoría de los seguidores hemos visto los nueve encuentros de Liga con la esperanza de ver su primera victoria. Por su buen hacer, por deméritos del rival o a rebufo de las corazonadas, hemos pensado que en cualquier momento podía estrenar el casillero de victorias. Pero no. En la Copa, frente a un equipo de menor categoría (aunque esta competición nunca se dio bien), se ha sobrepasado el margen de dudas y esto se empieza a poner, más que difícil, preocupante. Aunque restan 29 partidos por delante en la Liga y la vuelta en la Copa, seguimos a la espera de que Míchel vuelva a extraer nuevas soluciones de la chistera, como hizo en el tramo final de la pasada temporada. En sólo nueve jornadas han participado todos los jugadores, excepto el tercer portero, y no se ha encontrado la solución que reflote al equipo. Esta circunstancia obliga a esperar al mercado de invierno para subir el nivel del grupo, por lo que hasta entonces habrá que aunar esfuerzos, seguir buscando soluciones dentro del vestuario y evitar que, para entonces, no estemos desahuciados.

Teniendo en cuenta que el Málaga ha perdido con algunos rivales directos (Leganés, Las Palmas, Eibar y Girona), se suma el agravante de que con los tres primeros lo hizo como local. Y de la Copa, mejor ni hablar. Desde ya, los resultados sólo pueden mejorar, ya que peor es imposible. Hay momentos en los que nos agarramos a lo que deseamos, más que a lo que en realidad está ocurriendo o ha ocurrido. Es cierto que decisiones arbitrales han perjudicado en momentos puntuales, que lesiones de jugadores importantes han impedido su continuidad para poder conseguir la homogeneidad del grupo y que los nervios, generados por el mal comienzo, han provocado acciones nocivas para el equipo de algunos jugadores. Todo esto lo podemos esgrimir como algunas de las causas que vienen influyendo en la paupérrima trayectoria del equipo, pero habrá que incluir una deficiente planificación, que está obligando a Míchel a trabajar con la polivalencia de algunos jugadores, hurgar en el orgullo de la plantilla y escarbar en la cantera para salvar tan delicado momento. Ahora, cuando peor se está, es cuando más se necesita de la unión de todos, como ocurrió en momentos similares con magníficos resultados.

Para iniciar su recuperación, el Málaga deberá hacer frente a un Celta muy respetable como visitante, con dos victorias y dos derrotas, sumando 11 goles lejos de Balaídos. El conjunto gallego, cómodo en la tabla, no se está mostrando excesivamente seguro en defensa, circunstancia que compensa priorizando sus fortalezas ante sus debilidades con verticalidad y eficacia en el ataque con jugadores como Iago Aspas, Sisto, Emre Mor o Maxi Gómez. Ante esto, los malaguistas deberán intentar dejar por primera vez en la temporada su portería a cero y aprovechar alguna de las ocasiones que, a buen seguro, se presentarán durante el encuentro. Todos esperamos la pronta recuperación del conjunto malaguista para no tener que revivir episodios ya casi olvidados.

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