AHORA MÁS QUE NUNCA

JOAQUÍN MARÍN D.

Igual es un grito que se repite en cada estadio, con la única variación del nombre del equipo. Pero yo solamente lo he escuchado -y cantado- en La Rosaleda. Ese «¡Ahora más que nunca, te quiero Málaga!» denota desgracia, derrota, desolación. Es como el sorteo que nunca te toca, el beso que le dan a otro, lesionarte el tobillo cuando vas a cruzar la meta. Ahora más que nunca significa que hemos caído; que la caída ha sido dura, y lo peor, que las perspectivas no son nada halagüeñas. Que el futuro es incierto, que no sabemos dónde estaremos ni cómo acabaremos al pasar unos meses. Que ignoramos el grado de afección de la enfermedad que padecemos. Pero al mismo tiempo, que estamos dispuestos a saltar al vacío sin haber revisado el paracaídas; o incluso sin haber comprobado si lo llevamos. Significa que estamos dispuestos a seguir sufriendo, por más que carezca de sentido o que esa disposición esté fuera de cualquier estándar racional. Ahora más que nunca significa que estás dispuesto a embarcarte en una nave de cuyo capitán desconfías y que parece tener reservada plaza en dique seco por parte del almirantazgo. Ahora más que nunca quiere decir que esa camiseta blanquiazul que guardas como fetiche y que nunca has usado la sacas del armario y te la pones. Que deseas con todas tus fuerzas que quienes tienen que hacer un trabajo ejecutivo ejemplar para sacarnos de Segunda sientan el Málaga al menos lo mismo que tú. Que les importe algo más que los sueldos. Que respeten el sentimiento de decenas de miles de personas. Que existan intereses por encima de los puramente económicos para poder alcanzar el éxito. Que cuiden el Málaga, que no es una sociedad mercantil, no es un negocio. Que somos todos. Somos nosotros.

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