¿Por qué nunca ha peligrado Míchel?

Husillos, ayer en el entrenamiento./Álvaro Cabrera
Husillos, ayer en el entrenamiento. / Álvaro Cabrera
Secreto de sumario

Husillos habló con claridad de la continuidad del entrenador. Él lo avala, pero también la propiedad. Al jeque le gusta que transmite convicción y ambición

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Mario Armando Husillos se apresuró a despejar la principal incógnita en su presentación (de nuevo) como director deportivo. «Puedo garantizar que Míchel no se irá del Málaga si se pierde ante el Leganés. Ni se me pasa por la cabeza; no veo ninguna razón para ello». Empleó en esa respuesta casi la misma contundencia que cuando remataba de cabeza como en un avispero en su etapa de jugador. El hispanoargentino ha llegado al club con plenos poderes en la parcela deportiva, pero en el caso del entrenador conoce bien el terreno que pisa. Y él lo avala, sí, pero el respaldo más importante al trabajo del madrileño llega desde Catar...

Cuando el equipo comenzó a encadenar resultados negativos corrió como la pólvora que la continuidad de Míchel peligraba. Dado que el entrenador del Málaga es un personaje muy mediático, los medios de difusión nacional hablaban y no paraban de su segura destitución en caso de derrota. Aquellas afirmaciones no tenían la más mínima base. Primero, porque no era el técnico el que estaba en el centro de la diana –es más, este periódico reiteró que su figura quedaba siempre reforzada por la cúpula de la entidad–, y segundo, porque a estas alturas el que ose predecir alguna decisión del presidente es que ni conoce cómo este actua ni asume que el Málaga es el club más peculiar de la Liga. Y con notable diferencia.

Mensaje y disculpas

Es cierto que a Abdullah Al-Thani se le fue la mano (como tantas otras veces) con aquel mensaje vía Twitter tras el partido en Gerona. Se pensó que aquello era un ‘aviso de expulsión’ a Míchel cuando en realidad no fue más que un ‘error de cálculo’. Alguno de los asesores/aduladores que pululan desde hace cuatro meses en torno a la figura del jeque le apuntaron no se sabe qué de la rueda de prensa posterior al encuentro que, evidentemente, no era cierto. Al-Thani rectificó muy pronto, nada más conocer la realidad, e hizo llegar al técnico sus disculpas.

Para esas fechas, el presidente malaguista ya tenía muy clara su decisión: el relevo en la dirección deportiva. E incluso tenía más que elegido el recambio. En realidad sería más correcto emplear el verbo en plural, porque el sustituto era el idóneo no sólo para el jeque, sino también para sus hijos Nasser y Nayef. Si no se produjo con anterioridad fue por la reticencia de Husillos durante muchas semanas, porque, según apuntan ahora desde el club, desde comienzos de agosto se sucedieron diversos intentos para convencerlo (tanto del padre como de sus hijos).

La continuidad de Míchel nunca ha peligrado básicamente porque Al-Thani cree en él. El presidente malaguista no sólo valora que la pasada temporada fue la persona clave para evitar el descalabro o que le llegan continuas informaciones desde el club de que la afición está con él. Para él resulta más importante que la plantilla lo respalda sin fisuras y también que el madrileño transmite en sus mensajes convicción y optimismo a partes iguales.

Obviamente, para que Husillos haya accedido a dejar el Olympiacos (en el que estaba bien asentado tras la clasificación para la fase de grupos de la Champions) y regresar al Málaga, ha recibido ciertas garantías por parte de la propiedad. Ese era el principal obstáculo, porque, según insisten en el club, el acuerdo económico fue cuestión de muy pocos minutos.

Evidentemente el dueño es el dueño, pero el margen de maniobra del que va a disponer el hispanoargentino es inversamente proporcional al que tenía Francesc Arnau en los últimos tiempos. Por eso, el repescado director deportivo habló en primera persona el pasado miércoles del futuro de Míchel («ni se me pasa por la cabeza; no veo ninguna razón para ello») . Ese mismo día, tras la presentación, lo que iba a ser una primera toma de contacto de unos minutos se prolongó casi una hora. La confianza en el entrenador es absoluta. Pero debe quedar claro que no sólo de Husillos. También de la propiedad. Con todo,con una victoria hoy no aparecerían nubarrones...

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