A bocajarro

Dos de ocho

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

Un mes después ya hay elementos de juicio para calificar la política de fichajes 'al peso' del Málaga en el mercado invernal. Ya se sabe, cantidad antes que calidad. Ejecutar altas y bajas en muchos casos sin ton ni son, en un gesto cara a la galería para no demostrar parálisis ante la crisis. Qué casualidad que Ignasi Miquel e Iturra, justo los que jugaban con asiduidad en sus equipos de procedencia (el chileno, aún así, de pretemporada tras acabar en México), sean también los únicos que funcionan. Los otros seis son jugadores sin ritmo para ofrecer una aportación de continuidad, aunque Lestienne, Ideye y Bueno apunten detalles de una calidad que puede superar el nivel medio de la plantilla.

No es el primer error. No hay proyecto ni estructura en el club, falló la planificación, se apuró demasiado la decisión de prescindir de Míchel, cuando aún se estaba a tiempo de un relevo que diera un giro a la situación, llegó un sustituto de perfil bajo -no se sabe bien si por que ya entonces fallaron muchas opciones tanteadas antes-, y pese a la buena dirección inicial y a dosis de infortunio en alguna cita, dos errores de gestión, el penalti de En-Nesyri y la presencia de titular de Success ante el Sevilla, han dejado en evidencia al gaditano, que con todo no partió de cero, sino de -7. Y en -7 sigue el Málaga, al que el 99,9% de sus seguidores lo dan por descendido adelantándose a los acontecimientos. Lo realmente triste es que el equipo, que a día de hoy no es peor que el Deportivo, el Levante o Las Palmas, ha sumado sólo dos de 33 puntos, pero a poco que hubiera sacado seis o siete, en otro balance paupérrimo, estaría en la pomada. Y de qué forma.

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