Pablo, el último de una larga lista

Desde Catanha a Jesús Gámez, varios jugadores destacados del Málaga tuvieron que dejar la concentración al ser traspasados

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Un año más, el Málaga sufre una baja por traspaso en plena concentración de pretemporada. Pablo es el último de una larga lista que arranca en Catanha y que tuvo el último precedente en el que entonces era capitán de la plantilla, Jesús Gámez, que recaló en el Atlético de Madrid.

Los más veteranos de la plantilla (el doctor Juan Carlos Pérez Frías, los utileros Miguel Zambrana y Juan Carlos Salcedo, el masajista Marcelino Torrontegui y el consejero Francisco Martín Aguilar) han pasado hoy por otro momento complicado. Ellos ya estaban cuando en 2000, en Covaleda (Soria), Catanha dejó la concentración por el traspaso al Celta por un montante que estaba más cerca de 3.000 millones de pesetas que de 2.500 (entre 18 y 15 millones de euros). La despedida del hispanobrasieño fue tan emotiva que el entonces entrenador, Joaquín Peiró, no pudo ocultar las lágrimas. También se recuerda cómo el presidente, Fernando Puche, hizo cuentas con el delantero en la entrada del hotel y descontó de la liquidación de sus emolumentos el precio de las camisetas que había retirado el futbolista durante la temporada para regalarlas.

El récord, sin duda, se produjo al año siguiente. Fue también en Holanda y también, como ahora, muy cerca de Arnhem. El Málaga llegó al hotel de Doorwerth y allí mismo ya trascendió que De los Santos había sido traspasado al Valencia, club que estaba concentrado en el mismo país, no muy lejos. A la mañana siguiente el uruguayo ya dejó las instalaciones. Aquella primera noche en tierras holandesas Peiró, visiblemente contrariado, ni siquiera respondió a las llamadas del máximo responsable deportivo, Carlos Rincón, que pretendía darle explicaciones.

La tercera salida sonada, no menos emotiva, la protagonizó el actual delegado malaguista, Josemi, precisamente quien acompañó a Pablo a la hora de dejar las instalaciones. Fue en 2004, después de una extraordinaria temporada primero como lateral derecho y luego como central a las órdenes de Juande Ramos. El Liverpool de Rafa Benítez le echó el ojo y al Málaga le convenció la oferta. Los abrazos del torremolinense con todos los presentes (periodistas incluidos) aún se recuerdan, porque Josemi hizo llorar a todos por su emoción y su agradecimiento sincero.

Otra escena que no se olvida es aquella con Miguel Ángel asomado a la ventana de su habitación siguiendo las evoluciones de sus compañeros en cada entrenamiento. Fue otro golpe duro aquel de 2005 para la plantilla porque después de cuatro temporadas como blanquiazul el centrocampista catalán era un pilar del grupo.

El último precedente se vivió hace tres años. Después de varios veranos en los que se hablaba de su salida -incluso hubo un acuerdo con el Sevilla que se rompió por la negativa de Lolo de aceptar una cláusula que penalizaba el descenso-, en apenas unas horas se resolvió la salida de Jesús Gámez al Atlético de Madrid.

Hoy Pablo se ha convertido en el último de una larga lista de jugadores importantes del Málaga que dejan la concentración de pretemporada lejos de la ciudad y la provincia para incorporarse a otro club.

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