La paradoja de Bueno

Bueno conduce la pelota en un entrenamiento./ Ñito Salas
Bueno conduce la pelota en un entrenamiento. / Ñito Salas

Pese a que en los entrenamientos destaca por su capacidad goleadora, Jose no termina de encontrar en los partidos el momento para utilizarlo

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Probablemente sea el jugador llegado en invierno más a contraestilo del actual entrenador malaguista y por eso a priori se antoja que va a ser la incorporación menos utilizada por José González. La situación de Bueno es toda una paradoja, porque el gaditano está satisfecho con el rendimiento del delantero, pero no termina de encontrar en los partidos el momento para utilizarlo.

De entrada cabe incidir en un detalle de enorme relevancia: Bueno fue fichado en la etapa de Míchel, y no en la de Jose. Nada más llegar al puesto de director deportivo, Mario Armando Husillos no tardó en acordarse del madrileño. En su momento fue un sueño que no se cumplió porque el Oporto evidentemente superó con creces la propuesta económica presentada por el Málaga al agente del futbolista, Ginés Carvajal. El notable rendimiento del medio punta en el Rayo Vallecano no le bastó para alcanzar la selección absoluta (Vicente del Bosque se decidió precisamente por el malagueño y entonces malaguista Juanmi), pero sí para llamar la atención de clubes con cierto caché.

Ilusionado

A Husillos (y también al entonces entrenador, Míchel) le importó poco que Bueno estuviera relegado a ejercitarse con el filial del Oporto. «Alberto es un chico que si se entrena bien no tarda en coger el ritmo», recalcó el técnico, que lo conocía a la perfección porque lo llegó a tener a sus órdenes en el Castilla. Así que se agilizaron las conversaciones y el madrileño se mostró tan ilusionado que ni siquiera se puso nervioso al comprobar que durante días el presidente del Málaga no daba la pertinente autorización.

El madrileño sí cuadraba en el estilo de Míchel, pero no en el de Jose, que es partidario de atacantes más físicos

Bueno llegó y con muy pocos entrenamientos Míchel lo incluyó en la convocatoria. Incluso lo utilizó en Getafe en los últimos minutos –catorce minutos, porque no estaba entonces para más– y el madrileño respondió con un par de jugadas interesantes. Pero aquellas buenas expectativas se disiparon con la llegada de Jose. Los números no mienten: en los cinco partidos del gaditano sólo ha disputado veinte minutos pese a ir convocado siempre. Fue en la recta final de la visita a Las Palmas.

Desde luego, Bueno no es un jugador que case con el estilo de Jose. Más o menos como Adrián, sólo que a este le benefician su polivalencia (puede jugar en el centro del campo o en las bandas) y su indiscutible lectura del juego (compañeros y técnicos coinciden en que en esta faceta es el mejor de la plantilla junto a Chory Castro). Pero en el caso del futbolista cedido por el Oporto es innegable que el tipo de delantero que le gusta al técnico gaditano para su inamovible 4-4-2 es totalmente distinto.

El dato

20
minutos ha disputado Bueno en los cinco encuentros disputados desde que llegó José González pese a que ha ido convocado en todos ellos. Con anterioridad, en el único partido con el anterior entrenador, Míchel (en la despedida de este, en Getafe), jugó catorce.

Jose es más partidario de futbolistas físicos en punta, ya sea por corpulencia o por potencia. Es decir, Ideye y En-Nesyri, por ejemplo. O Success y Peñaranda, a los que empleó en la pareja de ataque en el Granada porque consideraba que en plena forma podían ser más desequilibrante que en la banda y también hacer un ‘trabajo sucio’ para que lo aprovechara El Arabi.

Pero Bueno es otro perfil de delantero. Es más un segundo punta, un futbolista más creativo ‘entre líneas’ y que destaca por su llegada. No tanto un delantero centro. Con todo, lo realmente llamativo es que el madrileño destaca como muy pocos en los entrenamientos del Málaga por su capacidad realizadora, una virtud que siempre lo ha acompañado. Por ese motivo Jose siempre lo incluye en las convocatorias, aunque a la hora de la verdad, durante los encuentros, no encuentra el momento idóneo para recurrir a él. Y precisamente Bueno necesita continuidad para desquitarse de la pasada temporada (la empezó en el Granada y la acabó en el Leganés). La situación de Bueno es una paradoja: nadie lo discute, pero tampoco nadie lo reclama... 

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