El árbitro

Penalti evitable

MARTÍN NAVARRETE

Marcó el encuentro de ayer la absurda y desafortunada acción de Rosales sobre Correa, además de que éste escenifica en exceso la caída. Pese a esto, la jugada no permite muchas dudas y el tinerfeño Trujillo Suárez acierta al indicar el punto fatídico. El trabajo del colegiado me pareció de buen tono, muy certero y lleno de acierto en el control del juego, aplicando la ventaja en varias ocasiones con rigor, lo que permitió cierta fluidez en el tenso partido que disputaron sevillistas y malaguistas en el Sánchez Pizjuán.

LO POSITIVO

Sin duda alguna, lo mejor fue la ayuda que recibió de sus asistentes en el control de los fueras de juego. Muy bien tanto Escuela Melo, asistente 2, en el primer periodo con los nueve que le indica a los atacantes sevillistas, como también Álvarez Moreno, asistente 1, en el segundo tiempo, que hace lo propio señalando otros cinco. Todos muy al límite pero acertados. Además, destacaron las indicaciones de infracciones de campo. Esto fue posible por la atención que les prestó Trujillo y que le ayudó a terminar con buena nota.

LO NEGATIVO

Pudo mostrar alguna amonestación más, ya que en algunas acciones las sustituyó por las advertencias. En la primera parte lo hizo en la amonestación que debió de mostrar a Rolón al interponerse en la ejecución de un saque libre. Hizo lo mismo más tarde con Vázquez, por la dura entrada a un jugador malaguista. Advirtió y no amonestó. Y ya en el segundo tiempo, Pizarro se libró de ser amonestado por sus movimientos de brazos con Baysse, al querer ganar la marca en el interior del área previa al lanzamiento de un saque de esquina.

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