El Málaga, último en Duisburgo tras un nefasto arbitraje

Un momento del partido. / Santiesteban

El inglés Thomsen le impide llegar a la final tras inventarse un penalti y desquiciar al equipo, que afrontó la consolación con muchos meritorios

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉSGarderen (Barneveld)

En la autovía, no muy lejos del desvío a Duisburgo, se encuentrra el indicador que marca el camino hacia Dortmund. Ciudad innombrable para el malaguismo, inevitablemente vino a la cabeza el robo de 2013. Y ayer tuvo continuidad. El personaje se llama Thomsen (no Thomson) y es inglés (no escocés). No fue en la Champions, sino en un torneo, pero la historia se repitió. Esta vez fue un penalti inventado que dejó al Málaga sin plaza en la final (supuso la derrota ante el Hertha) y abocado a una consolación en la que un once de meritorios y descartados naufragó ante los anfitriones (1-0).

2 Hertha

Schaffran; Weiser, Lustenberger, Baak, Plattenhardt; Darida, Stocker; Dardai, Duda, Kade, y Esswein.

1 Málaga

Roberto; Baysse, Luis Hernández, Torres; Rosales, Recio, Adrián, Juan Carlos; Mula, Borja Bastón y Jony.

Goles
0-1, minuto 17: Borja Bastón, de cabeza a centro de Jony. 1-1, minuto 32: Baak, de cabeza en un córner. 2-1, minuto 42: Esswein, de penali inexistente
Árbitro
Thomsen (inglés). Desastroso. Expulsó a Jony por roja directa (m. 28) y amonestó a Adrián, Weiser, Juan Carlos, Duda y Rosales
Incidencias
Semifinal del torneo en Duisburgo, ante 5.900 personas. En la anterior se impuso el Aston Villa al conjunto local por 0-3 con goles de Green y Hogan (2). El Málaga estrenó su equipación naranja
1 Duisburgo

Davari; Erat, Bomheuer, Nauber, Wolze; Wiegel, Frode, Schnellhardt (Daschner, minuto 89)., Engin, Iljutcenko y Brandstetter

0 Málaga

Andrés; Cifu, Luis, Mikel, Álex Robles; José Carlos; Keko, Maty, Pablo, Chory Castro, y En-Nesyri

Goles
1-0, minuto 9: Engin se marcha de Luis y cede para Brandstetter, que marca de tiro raso ajustado al palo derecho
Árbitro
Benjamin Blasser (Alemania). Mostró tarjeta amarilla a José Carlos, Iljutcenko y Maty
Incidencias
Partido por el tercer puesto del torneo, con similar afluencia de público que en la semifinal. Buena temperatura, aunque con amenaza de lluvia. El Aston Villa ganó el torneo al vencer por 2-0 al Hertha

Míchel se decantó en el partido inaugural del torneo de Duisburgo por emplear el sistema con tres centrales que había ensayado en la víspera. Incluso, eligió a los mismos jugadores con las únicas excepciones de la entrada del meta Roberto y Juan Carlos (ausentes en la sesión preparatoria) por Cenk y Álex Robles.

Pese a la carga de trabajo de la semana, el Málaga empezó muy suelto frente al Hertha y además con las ideas muy claras. La pareja Recio-Adrián funcionó bien en la medular y la presencia de los ‘carrileros’ muy adelantados (Rosales y Juan Carlos) permitió a Mula y Jony moverse por dentro para que hubiera tres líneas de pase muy claras gracias también a la movilidad de Borja Bastón. Y así a los seis minutos Adrián filtró un pase magnífico para el ariete que este no aproVechó. Seguro que el ‘nueve’ recordó la frase de Míchel el día antes: «Muy bien, muy bien, esa movilidad es la que queremos. No te preocupes por lo demás. Ya entrarán...».

El Málaga abrumó al Hertha en los primeros minutos y dispuso hasta de tres ocasiones claras. El portero Schaffran se lució a tiro de Jony y luego repelió como pudo un cabezazo de Baysse a centro de Rosales. Del cuadro alemán no había noticias. Se veía venir el gol malaguista y en una incursión por el carril izquierdo Jony centró atrás, no a mucha altura, lo suficiente para que Borja Bastón mostrara sus dotes de cabeceador con un remate en escorzo al palo contrario.

Lo que vino en la segunda mitad de los 45 minutos ya no gustó tanto a Míchel, al que se le vio gesticular mucho. El técnico se hinchó de silbar para hacer correcciones. El árbitro, que dio un ‘concierto de pito’, perdonó la segunda amarilla a Adrián, pero no la roja a Jony al filo de la media hora por una acción infantil, tras tomarse la justicia por su mano con una entrada durísima. El extremo embocó el vestuario pidiendo perdón a Míchel y a sus compañeros, pero el entrenador le hizo un gesto muy evidente.

A partir de ahí el Hertha se vino arriba aunque sin ocasiones claras. El enfado de Míchel fue mayúsculo cuando todos se durmieron en un remate de cabeza de Baak en un córner (se había trabajado intensamente ese tipo de acciones ayer por la tarde). Y ya en la recta final el tal Thomsen se inventó un penalti cuando Weiser fue el que hizo falta con un bloqueo a Juan Carlos. El partido acabó con Míchel encarándose con el entrenador del Hertha y con un lamentable empujón de Dardai al más puro estilo de un camorrista.

En el partido por el tercer puesto, el Málaga jugó con el otro sistema ensayado, el más habitual 4-1-4-1, en un once plagado de meritorios y descartados liderado por Pablo. Incluso, el guardameta no fue el turco Cenk, aún corto de preparación, sino Andrés.

El Málaga contó con José Carlos, al que le sobra madurez, como ancla en el centro del campo y buscó constantemente a Pablo, El castellonense se mueve con desparpajo entre líneas, como interior, donde es sumamente más eficaz que como medio centro, donde le falta fortaleza física y contundencia. Así lo han entendido los cuatro técnicos que ha tenido (Gracia, Juande, Romero y Míchel), que han preferido situarlo más adelantado, donde puede pensar más en participar en el juego que en contener.

El equipo estuvo demasiado impreciso y sin la necesaria profundidad. Encima, se vio con el marcador en contra muy pronto, a los nueve minutos en una acción en la que Luis no pudo frenar a Engin. Las opciones fueron escasas: una colada de Álex Robles como lateral izquierdo con un centro flojo, un centro de Keko al que no llegó En-Nesyri de cabeza por poco, y otro centro que Keko estuvo a punto de culminar. En cambio, el Duisburgo hizo mucho daño a balón parado gracias a la fortaleza del central Nauber y el delantero Brandstetter, que había sido el autor del gol. La final de consolación acabó sin pena ni gloria para un Málaga en el que la mayoría de los protagonistas demostró más bien poco, aunque sí hubo detalles.

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